Sacromonte 

Un paisaje potente, en apariencia remoto, aunque está cerca de Punta del Este, Pueblo Garzón y José Ignacio. Un cerro agreste, manantiales de agua cristalina, monte nativo. Cien hectáreas de biodiversidad, con terrenos quebrados y vistas panorámicas. Sacromonte surge en este enclave de belleza natural y es resaltado en una primera instancia por la pincelada del paisajista Roberto Mulieri que acondiciona algunas áreas; otras quedan vírgenes. En ese territorio privilegiado se plantaron cepas traídas de Francia como Merlot y Tannat. Sobre estos cimientos se dispuso la construcción de un landscape hotel ateniéndose a un concepto arquitectónico muy singular: el que propone el estudio Mapa con sus módulos industriales armónicamente integrados al entorno.

 

Mauricio López y Matías Carballal son los dos jóvenes arquitectos responsables de este estudio nacido en 2008, que tiene su sede en la planta baja del edificio Panamericano, con una despejada vista al Puerto del Buceo. La construcción en paisajes remotos no es algo nuevo para Mapa. Ya ha intervenido el paisaje con sus particulares módulos en la zona, en la Finca Aguí, que produce olivos. Asimismo, han realizado diversos proyectos del estilo en Brasil. “Nos caracteriza el hecho de establecer un diálogo entre lo industrializado y el ambiente natural”, explica Matías Carballal. “Las bases de los módulos son de piedra. El módulo es un chasis metálico, un prisma de 12 metros de largo por 5 de ancho y 3 metros 50 de ancho. Esas medidas tienen que ver también con la posibilidad de transportar estos elementos”. No es un lugar sencillo para llegar. Los módulos son fabricados en Montevideo y traslados hasta ese punto por camiones que se mueven al límite de sus posibilidades.

 

La vista de los módulos no puede ser más deslumbrante. Impacta la cara de vidrio que refleja con fidelidad el entorno casi fundiéndose con él. Estas inmensas paredes/ventanas presentan una solución en la cual el parante queda por detrás del vidrio y se genera una sensación de continuidad. Los paisajes se ven espejados de una manera muy franca. Más que una ventana es un plano que no termina, ofrece un alto grado de abstracción: como si se extrajera una de las fachadas y quedara una piel de vidrio. Por otra parte, la otra fachada toma elementos más naturales, con planos resueltos con rollos de madera; troncos apilados que dan un aire más rústico. Se trata de maderas nobles que van a envejecer, se van a agrisar, con lo cual la construcción se irá mimetizando con el entorno.

 

Por su parte, las fachadas cortas tienen cierres que generan privacidad. Son postigos de lapacho, elaborados con maderas usadas. En general, se busca que los materiales sean lo más raw posible. Maderas que irán envejeciendo, el vidrio que no es necesario de mantener, y la piedra que irá mezclándose con el lugar.

En este momento hay cuatro suites construidas y semidispersas en todo el territorio de Sacromonte, y se planea construir varias más. Cada suite, de 60 metros cuadrados, está concebida para que el huésped disfrute de todo el confort, sintiendo el roce y contacto directo del entorno. Todas ofrecen experiencias diferentes del paisaje. Cada una se vincula de forma distinta con el espacio. Una con el cerro, otra cerca de un lago pequeño, las otras dos cerca de la ladera del cerro con su monte. Cada cual tiene su personalidad, su vista. Por dentro también son diferentes, pero en todas, la madera está muy presente mostrando su veta, su color y su perfume.

“Entendimos que la arquitectura tenía que rescatar la experiencia y potenciarla”, explica Mauricio López. “Trabajamos con capas de significado. No es un sistema constructivo, es un sistema conceptual. A estos paisajes de alta naturalidad le aportamos además otros objetos que se generan en fábrica, que no se construyen in situ, y que dialogan artísticamente con el entorno”.

Se refiere a las intervenciones en el paisaje, que escapan del métier del arquitecto pero que están muy alineadas con el proyecto en general. Así, se pueden ver distintos elementos que llaman la atención, que funcionan como amplificadores de paisaje. Tal vez llevan a las personas a recorrer el lugar, a tener una excusa para moverse y hacen que se complete la experiencia. Se aprecian, por ejemplo, calidoscopios hechos con una tecnología particular. Se trata de estructuras de madera realizada en CLT (Cross Laminated Timber), esto es, madera unida, colada y prensada con un proceso de rutiado de corte, que es computarizado. Se generan las secciones y se atornillan. Por dentro los calidoscopios están revestidos en espejo y al mirar a través de ellos se ve una realidad distorsionada, un paisaje afectado. Cada uno de estos calidoscopios mira a lugares muy diferentes.

Un lugar especial en Sacromonte es la capilla abierta: una construcción que contiene al visitante pero que se abre dejando ver el cielo. Posee robustez y liviandad a la vez, es esencial y primitiva. En uno de sus lados, una hornacina con placa de ónix blanco alberga a la Virgen de los Viñedos, una réplica de la original que está en Mendoza.

Otro atractivo es una mesa de 12 metros por 3 de ancho, de una sola pieza, ubicada en la ladera del cerro, que funciona como un lugar de eventos. De aspecto muy neutro, genera una infraestructura de paisaje cuando no es usada.

 

La tecnología CLT proviene de Portugal, son maderas de mejor calidad que las que se encuentran en la región (Chile y San Pablo tienen las únicas dos fábricas en América que elaboran este tipo de producto). Con CLT se hacen paneles de madera macizos para armar paredes, techos y pisos. Se le llama madera digital y Mapa ha presentado un ensayo sobre la misma. ¿Y cómo es que llegaron a estas maderas? ¿Cómo llegaron a los módulos? Mauricio López explica que surgieron al apuntar hacia la eficiencia en ciertos aspectos de la construcción en paisajes de altísima potencia. Buscando la eficiencia en costos y en relación al paisaje, pensando en encontrar construcciones que perduren, que no irrumpan de manera violenta, que sean sostenibles y que dejen la menor huella posible

“El estudio se acerca al problema de arquitectura viendo el panorama amplio y tratando de dar soluciones que no respondan únicamente a una cuestión, sino que también se potencien los lugares”, agrega. “Que las soluciones novedosas vayan más allá del problema particular y busquen abarcar muchos layers de significado”. Muchos estratos, como esta tecnología CLT, hecha con capas de maderas, que es la base de su manera de entender la construcción.

 


Mauricio López y Matías Carballal se conocen desde 2003. Ambos son docentes de la materia Proyecto en Facultad de Arquitectura. Este sistema conceptual lo vienen repitiendo en otros trabajos que hacen en Brasil. Allí están asociados con un estudio con el cual se presentan a concursos y participan en distintos proyectos. Trabajan mucho con Héctor Viglieca, arquitecto uruguayo con trayectoria destacada en San Pablo, conocido por sus obras de vivienda social y construcciones deportivas como estadios y complejos olímpicos. Los proyectos de Mapa han sido premiados en distintas bienales y han estado entre los cinco finalistas para construir el Antel Arena.


 

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