¿Qué tienen en común un sombrero de mujer, un permiso de conducir y un perro salchicha de juguete? Son tres de los «33 extras» que se exhiben en la exposición permanente en el Museo Mercedes-Benz, que llaman la atención de los visitantes sobre detalles fascinantes de la historia de la movilidad y la cultura automotriz. Uno de estos “extras” cuenta la historia del elixir que permite que los automóviles se muevan: la gasolina.

Recordemos que el primer automóvil del mundo se condujo con éter de petróleo. El término «petróleo» deriva del latín y literalmente significa «aceite de roca». Las siguientes cinco palabras nos llevan a recordar y redimensionar distintos aspectos del combustible derivado del petróleo en relación con Mercedes-Benz y la historia del automóvil.

  1. Revolución: cuando Carl Benz inventó el automóvil en 1886, revolucionó la movilidad. Después de muchos experimentos, se decidió por la gasolina ligera como combustible para su motor de cuatro tiempos de rápido funcionamiento que, con casi 1 hp, aceleró el Benz Patent-Motorwagen de tres ruedas a unos respetables 16 km/h.
  2. Coraje: en 1888, la esposa de Carl, Bertha Benz, concretó el primer viaje en auto de la historia, desde Mannheim a Pforzheim. Este acto valiente la convirtió en una verdadera pionera que supo cómo emprender un viaje audaz por el país, incluyendo la reposición de combustible que no era algo habitual. De hecho, las estaciones de servicio aún no existían. Bertha se detuvo en la farmacia en Wiesloch y compró una botella de vidrio de ligroína, como se llamaba la gasolina a fines del siglo XIX. El «extra» en el Museo Mercedes-Benz es un recordatorio de todo esto. La destilación ligera del petróleo crudo se usaba como agente de limpieza en aquel entonces y todavía se conoce como solvente limpiador en la actualidad. Esto convirtió a la farmacia en la primera estación de servicio de la historia. 
  3. Nombre: el hecho de que el término alemán para el combustible hoy en día sea «benzin» no tiene nada que ver con el nombre de la familia Benz. La palabra proviene del término benjuí. «Benzin» se conocía como un subproducto de la producción de petróleo a partir del petróleo crudo desde mediados del siglo XIX. La similitud de la palabra «benzin» con el nombre Benz fue, por lo tanto, pura coincidencia. Sin embargo, este no es el caso con el gasoil: en realidad, lleva el nombre de Rudolf Diesel, el inventor del motor de encendido por compresión.
  4. Red: el suministro de energía para la movilidad requiere estructuras claras. Las redes muy unidas son ideales para esto. A nivel nacional, las redes de estaciones de servicio se desarrollaron a partir de la década de 1920 y suplantaron el suministro por parte de comerciantes, hoteles y, sobre todo, garajes.
  5. Autoservicio: hasta la segunda mitad del siglo XX, un asistente llenó los tanques de los vehículos con combustible. Hoy en muchos países (no en Uruguay) los conductores suelen hacer esto por sí mismos. Tan natural como llegar a la boquilla de la bomba de combustible hoy en día, será en un futuro no muy lejano enchufar el cable de carga en un automóvil eléctrico.

 

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