C 111 Alas de gaviota

Cuando Mercedes-Benz introdujo el C 111-II en el Motor Show de Ginebra en marzo de 1970, se estaba ante material de ensueño: un diseño corporal que quitaba el aliento, materiales innovadores y tecnología pionera, sin mencionar una performance de alto nivel. El motor transmitía su poder con una potencia de 350 CV y la posibilidad de acelerar de 0 a 100 km por hora en 4, 8 segundos y alcanzar 300 km por hora. En esta versión del auto deportivo, pintado de un color naranja conocido como “WeissHerbst” (otoño blanco), los ingenieros lograron un modelo increíble con sus distintivas alas de gaviota.

Si bien se trataba de un prototipo, un vehículo experimental que se había construido para investigar diversos aspectos, como la implementación del motor rotativo que había desarrollado Félix Wankel, este vehículo significó mucho más. Por ejemplo, sirvió como plataforma de desarrollo de componentes de suspensión adaptados a los neumáticos más anchos empleados en las carreras y la utilización de materiales plásticos en las carrocerías. Uno de los avances fue la mejorada aerodinámica: el coeficiente de arranque de cd=0,325 era excepcionalmente bajo para el período. Al mismo tiempo, se mejoró la visibilidad del conductor.

Se construyeron cuatro versiones del Mercedes-Benz C 111 que fueron objeto de estudio para mejorar la eficiencia aerodinámica. El propósito de todo el proyecto era trasladar estas experiencias a coches deportivos de producción en serie. De la primera versión del C 111 se construyeron cinco unidades más, estas se destinaron a promocionar el proyecto ante referentes del rubro y periodistas. Las unidades extra ofrecían la imagen de un deportivo de lujo gracias a una esmerada terminación.

La respuesta entusiasta del público de Ginebra no se hizo esperar. Se recibieron órdenes de compra incluso antes de que la compañía de Stuttgart pusiera un precio a su nueva creación. Así y todo, Mercedes-Benz decidió no producirlo en serie. “El motor Wankel no estaba lo suficientemente maduro para ser entregado a los clientes de acuerdo a los estándares de la compañía”, dijo el Dr. Hans Liebold en el año 2000, el hombre que fue responsable del desarrollo del C111, desde el primer estudio de Wankel hasta los autos que rompieron récords con el motor de pistón.

Por otra parte, las regulaciones sobre emisiones cada vez más restrictivas de los Estados Unidos argumentaron en contra de la introducción del motor de pistón rotativo, porque si bien las figuras de consumo de combustible eran bastante típicas, los valores de emisiones eran muy altos. Poco tiempo después, la crisis del petróleo de 1973 puso fin a la especulación sobre el posible lanzamiento de este coupé en el mercado.

Recientemente, la razón por la cual el C111 se convirtió en un objeto de deseo tan fuerte entre el público –a pesar de haber sido presentado oficialmente como un vehículo experimental y de estudio– tuvo que ver con los altos estándares que se marca Mercedes-Benz. Durante su desarrollo, el auto deportivo nunca fue tratado como un vehículo de prueba. En cambio, los ingenieros miraron más allá de su manejo innovador y sus atractivas líneas, aplicándose más al perfeccionamiento del vehículo y creando un concepto holístico que también abarcaba diseño interior, aislamiento de ruidos y optimización del chasis. Cuando el C111-II apareció en la muestra automovilística de Ginebra hace casi 50 años, inspiró el sentimiento de un súper deportivo que fue construido como un todo integrado, un sueño automotor que estaba lo suficientemente cerca para poder tocarlo.

 

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