Memorial de Gottlieb Daimler en Bad Cannstatt

 En 1866 ya había sido construido el primer automóvil propulsado por un motor de combustión interna. El creador de este invento fue el alemán Gottlieb Daimler, un ingeniero hijo de un humilde hornero que había trabajado en la firma del industrial Nicolás Augusto Otto. Si bien era un gran invento, se trataba de un motor pesadísimo y grande. Daimler había intuido la verdadera transcendencia de su creación y a pesar de que había expuesto en varias ocasiones el tema, no le prestaron la atención suficiente por lo que decidió marcharse y llevar a cabo personalmente su proyecto.

La idea fundamental de Daimler consistía en que los motores, para proporcionar una potencia aceptable, debían aumentar su régimen de giro, situado entonces en cien revoluciones por minuto, y esto podría conseguirse si se reducían el tamaño y el peso.

Con los ahorros de toda su vida y la ayuda de su compañero de trabajo y amigo, el talentoso Wilhelm Maybach, estableció su taller en el número 13 de la Gartenstrass de Bad-Cannstatt, cerca de Stuttgart. Una casa con mucho vidrio inmersa en medio de la vegetación que comenzó a funcionar como taller a fines de 1883. Allí, Daimler y Maybach se concentraron en desarrollar su visión de la movilidad individual que daría origen al automóvil. Una visión que implicaba crear un motor liviano, universal, para vehículos a desplazarse en la tierra, el agua y el aire.

Se pusieron a trabajar en el perfeccionamiento del motor. Todos los componentes del mismo debían ser diseñados, construidos y testeados individualmente. El objetivo que se impusieron ambos fue superar la barrera de las quinientas revoluciones por minuto. Para ello, se basaron en la experiencia del propio Daimler sobre el sistema de encendido, fenómeno que se manifiesta por la combustión espontánea de la mezcla de aire-gasolina bajo determinadas condiciones de presión y temperatura.

A fines de 1883 habían logrado un motor que giraba a 600 revoluciones por minuto. Dos años después lograron uno más refinado aún y se dispusieron a patentarlo: se trataba del primer motor “ligero” de combustión interna. Así surgió lo que se conoció como el “reloj del abuelo”, un motor que tenía la forma de ese objeto.

La siguiente etapa fue aplicar aquel invento a un vehículo, para lo cual eligieron una bicicleta. Así, el primer vehículo automóvil fue una motocicleta con aspecto de triciclo con cuatro ruedas, ya que disponía de dos ruedas auxiliares para mantener el equilibrio.

En noviembre de 1885, el hijo de Gottlieb Daimler, Adolf, viajó los tres kilómetros desde Cannstatt a Untertürkheim en el súper invento sin sufrir ningún percance.

En el verano de 1886 Daimler y Maybach adaptaron el motor en un carruaje que sería el primero en propulsarse por caballos obtenidos de la energía producida por un motor de combustión interna.

Con el tiempo el taller jardín de Cannstatt resultó muy pequeño para el éxito que estaban teniendo con el nuevo invento, por lo cual en julio de 1887 se realizó la mudanza a una fábrica en Seelberg.

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