Vendimia Bodega Garzón

El momento cumbre, el más romántico, en una bodega, es la vendimia. Es cuando se recoge la uva y se pone a prueba el cuidado de la viña y las inclemencias climáticas de todo un año. En la última temporada llovió poco y la cosecha en la zona de Maldonado seguramente termine antes de los plazos habituales para que la fruta no concentre tanto alcohol. En marzo, si continúa sin llover, se habrán cosechado las más de 12 variedades que se cultivan en Bodega Garzón.

Al llegar a este paisaje quebrado, prolijamente delineado en parcelas que respetan las piedras que emergen, con sus variadas plantas a punto, y el sol casi otoñal barnizando ese calidoscopio de verdes, se siente la fascinación de estar en un lugar privilegiado. El moderno edificio de cuidado diseño con tecnología LEED sobre la loma, majestuoso a lo lejos, complementa el pintoresco entorno y comprobamos, una vez más, que en Uruguay hay pedacitos de primer mundo.

Cuando el actual gerente general, el chileno Christian Wylie, llegó para asumir la dirección en 2016, sabía que se trataba de una bodega state of the art –precioso término que alude a algo que es muy moderno y que utiliza las últimas ideas y métodos—, que combinaba también la producción de aceite de oliva, campos de golf, playa cerca, y destino de relax. De todos modos, le sorprendió la calidad del emprendimiento: “Me encontré con un proyecto de primerísimo nivel mundial, superior a cualquier cosa que hay en Chile, en Argentina y en muchos países, con un lugar muy bendecido por la naturaleza. La biodiversidad del lugar, el ambiente mezcla de campo y lujo, mantenido medio secreto en el municipio de Garzón… Es un viñedo sustentable con el medio ambiente, con el suelo, con la gente, con el terroir completo”.

En aquel entonces se venía haciendo mucho hincapié en producir vinos Tannat y Albariño, pero muy pronto este ingeniero agrónomo y enólogo que en su trayectoria se ha volcado más a la actividad comercial, entendió que se trataba de un terruño muy versátil que permite hacer distintos vinos. Y el tiempo le dio la razón pues se trata de parras que, con cinco años de promedio, han dado un vino como Balasto (45% de Tannat, 25% de Cabernet Franc, 20 de Petit Verdot y 10 de Marselán) que pasó todos los filtros de Bordeaux. Este particular vino logró superar la prueba con nueve jueces que observan los mejores vinos del mundo y así, hay hoy un vino uruguayo donde no llegado ningún vino argentino.

“Llegué aquí y empezamos a probar con Germán y la verdad que los vinos son increíbles”, continúa Wylie. “El Sauvignon blanc no tiene nada que envidiarle al de Chile, el Cabernet Franc está muy bueno, es más fresco que los mendocinos, pensando súper abierto, objetivamente. Y empecé a encontrar que había mucha cosa. Entonces cambiamos todo el portafolio. Acá había cuatro vinos blancos, un rosé y un tinto. Y hoy hay Cabernet Franc 100%, hay Marselán 100%, Petit Verdot, hay un Pinot Noir, hay distintos niveles y estilos de Tannat, distintos niveles de Albariño. ¿Por qué se puede hacer todo? Por el relieve. Todas estas colinas te permiten tener los vinos tintos mirando hacia el norte porque maduran y están protegidos del viento y expuestos al sol. Los vinos blancos miran hacia el mar, protegidos del sol y expuestos al viento; dan vinos muy frescos, muy vibrantes, con rica acidez. Y luego las otras lomas te dan un sudeste perfecto para Pinot Noir, con un sol de la mañana que seca, pero no lo cocina. Un Petit Verdot apuntando al oeste y un Tannat al norte para que puedan madurar con todo el sol de la tarde. La forma en que está plantado da para mucho”.

¿Qué tiene de especial el terroir de Garzón más allá de tener una de las mejores roca madre del mundo? Lo explican dos figuras claves del equipo, el enólogo, Germán Bruzzone, y el ingeniero agrónomo, Eduardo Félix quienes, además de trabajar juntos, son amigos, en una relación que no es lo habitual dado que el enólogo siempre persigue la calidad y el ingeniero agrónomo la rentabilidad.

Dice Félix: “Tenemos un suelo con muy buen drenaje que es lo más importante que tiene Garzón. Drenaje en la vertical por el contenido de arena que tiene el suelo, y en lo horizontal, por las pendientes. Respecto al clima, estamos en la zona más fría de Uruguay (lo que es Maldonado y Rocha) lo cual permite una maduración más lenta en forma progresiva de la uva y por lo tanto madura en forma conjunta lo que es piel, pulpa y semilla, que en el caso de los tintos es fundamental. Y lo otro es el viento continuo que hay acá. Lo que hace es ayudar a secar las hojas y los racimos y hay menos incidencia de enfermedades. Respecto a lo que es genética, todas las plantas que tenemos son libres de virus, se trata de una selección clonal, importada de Francia. Con esos tres componentes, la única forma de perder es que quien te habla haga las cosas mal porque tengo todo a favor”.

Se sabe, el agua es el enemigo número uno de la calidad de los vinos. Cuando hay mucha agua la planta crece sin límites pues en origen la viña es una enredadera que crece en busca de luz. Si no tiene agua, alimenta a la fruta para que tenga semilla y perpetúe la especie. El agua tiene que ser la justa, por eso tienen riego por goteo.

Respecto a esta vendimia el enólogo Germán Bruzzone afirma que viene excepcionalmente bien: “Si no pasa nada raro en el tiempo será una vendimia memorable para Uruguay. La fruta con exceso de agua se pudre. La fruta está sana, no hay ningún defecto con lo cual esperamos un muy buen vino”.

El proyecto tiene doce variedades y algunas experimentales. De las doce, hay dos que son buques insignia. Dentro de las tintas, el Tannat con 65 hectáreas plantadas y dentro de las blancas, el Albariño con 35, de un total de 220 hectáreas. La incorporación de Albariño obedece a que tenemos condiciones casi iguales que en Galicia.

Bruzzone explica que aparte de la topografía es muy importante la biodiversidad que tienen en Garzón. “Tenemos lagos, rocas, montes indígenas, palmeras, animales (hay carpinchos, jabalíes, ñandúes, liebres, zorros). Eso habla de un ambiente sano. De otro modo estos animales no estarían. La expresión de la fruta es expresión del lugar. Si no hubiera animales sería un mal síntoma”.

El viñedo respeta el ecosistema. Se ajusta a las variables de pendiente cuando en el mundo normalmente se deja todo plano porque es lo más eficiente para producir uva. Lo que se está haciendo en Garzón tal vez no sea lo más eficiente, pero da una calidad altísima. Como explica Wylie, todo en Bodega Garzón se hace con excelencia y a muy largo plazo en la toma de decisiones. Una forma artesanal de producción, pero a una gran escala.

Anualmente producen un millón y medio de botellas aproximadamente. Dos tercios de la producción se vende en el exterior, principalmente Estados Unidos y Brasil entre muchos países más.

 

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