Joni Sternbach

La Posta del Cangrejo, marzo. Hay un poco de viento, nubes y el sol que juega a las escondidas. Se ve poca gente en la playa, pero todos los que están se acercan, prestan atención y le hacen preguntas a Joni Sternbach. La fotógrafa estadounidense no para de moverse. Ubica al surfista y le da indicaciones. Retrocede hacia su gran cámara, mira a través del lente, vuelve a acercarse a su modelo y le habla. La dinámica se mantiene unos minutos. Luego, finalmente, llega el momento de disparar. Aunque no es tan sencillo; una serie de procedimientos preceden al instante del clic. A partir de entonces comienza el revelado, a cielo abierto, pero con una tela negra que cubre todo el set donde están dispuestos los químicos. La técnica que utiliza Joni Sternbach se denomina de colodión húmedo y viene de los comienzos de la fotografía, del siglo XIX.

En los últimos diez años Joni Sternbach ha abandonado con frecuencia su hogar de Brooklyn, Nueva York, y ha viajado a distintas playas del mundo para crear sus particulares retratos de surfistas de todas las edades. Ya tiene dos libros publicados en los que muestra bajo su luz a esta comunidad dispersa por el mundo. En sus páginas aparecen, inmóviles y en blanco y negro, los protagonistas de esa filosofía de vida plena de naturaleza y adrenalina.

En sus rutinas siempre hay una playa, surfistas, un proceso artístico muy particular, gente que se acerca y la performance que usted hace. ¿Qué fue lo primero que le atrajo de esta manera de hacer fotografía?

Lo primero que me llamó la atención fue el proceso. Yo sacaba muchas fotos frente al océano y con el tiempo empezaron a aparecer los surfistas en mis imágenes, aunque al principio yo no estaba interesada en ellos. Me llevó un buen tiempo incorporarlos. Cuando aprendí el proceso y empecé a trabajar con los surfistas fue una combinación sensacional. Porque el proceso hace que todo parezca viejo y como estadounidenses sentimos que el surf sea algo viejo. Se trata de combinar un deporte relativamente nuevo con una técnica antigua y se da como una tensión entre el proceso y el tema. Toda la fotografía relacionada al surf tiene que ver con acción, con movimiento, y mis fotos son exactamente lo opuesto a eso. Y en ese sentido creo que el proceso funciona muy bien. Cuando posan es un momento de completa quietud. Estas fotos más que de surf son sobre surfistas.

 

¿Qué hace a los surfistas diferentes de las demás personas?

Un cierto tipo de persona es atraída por el surf, así como la fotografía también atrae a un cierto tipo de persona. Después de tantos años haciendo este proyecto entendí que los surfistas son buscadores. Están siempre buscando. Buscando la próxima ola, buscando expresarse, estar en el agua. Y no se trata de descubrir sino de buscar. Creo que es lo que más me atrae. Tienen un cierto salvajismo y una belleza cruda que es muy atractiva y cautivadora.

Estuvo haciendo este trabajo en Australia, Inglaterra, Francia, Canadá y Estados Unidos. La performance, ¿es diferente en cada cultura?

Es muy similar, todo este despliegue hace que la gente se acerque. Yo estoy ahí haciendo las fotos y la gente quiere ver qué estoy haciendo, me pregunta. Es una forma de comunicación que se instala. Como lo he hecho hace mucho tiempo, la gente del surf me conoce porque han visto las fotos, conocen mis libros y es como una puerta abierta. He conocido a mucha gente.

 

¿Cómo encara la dificultad del proceso? En este caso contó con la ayuda del fotógrafo uruguayo Luis Sosa.

Es la razón principal por la cual estoy acá. El verano pasado recibí un mensaje en Facebook: “Hola, Joni, soy un fotógrafo que trabaja con la técnica de colodión en Uruguay, estaré aquí en las próximas tres horas, ¿podemos hablar?”. Luis Sosa estaba en Nueva York y yo justo estaba manejando hacia el lugar donde él estaba y nos encontramos. Nos hicimos entender como pudimos –su inglés es bastante malo, mi español también–, vimos qué se necesitaba para trabajar y decidí venir. Yo no podía viajar con los materiales en avión porque los químicos son explosivos. Entonces acordamos con Luis que él los preparaba acá. Cuanta más gente trabaja con este proceso yo puedo viajar más porque ellos pueden facilitarme los químicos. En Australia me llevó seis meses encontrar a alguien que trabajara con colodión. Entonces mis viajes tienen que ver con conocer gente, hacerme amigos, con conocer a una comunidad y hacer fotos.

 

¿Cuál es el mayor desafío en todo este proceso?

Yo creo que el tiempo. ¡Y los mosquitos! Ayer pensé que me moría, ¡hacía tanto calor y había tantos mosquitos! También el viento es un gran desafío. Encontrar el lugar donde están los surfistas pero que a la vez no haya demasiado viento.

 

Dejando de lado el tiempo, ¿qué es lo que hace la diferencia en una foto?

Es una mezcla de la química que debe quedar perfecta, la persona y la composición. Todos esos elementos deben estar. Las tablas y los surfistas que de alguna manera son como gauchos, como algo muy crudo y original.

 

Es su primer viaje a Sudamérica. ¿Qué le pareció Uruguay?

Amo las playas de acá, apenas me bajé del avión me fui a bañar al mar. Las playas son exclusivas acá, las rocas… He estado en muchas playas, ¡pero realmente es muy bueno aquí!

 

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