Pueblo Ballet, de Santiago Barreiro

Pueblo Ballet, una serie de imágenes que muestran a los integrantes del cuerpo de baile del Sodre bailando en la calle, en los más diversos escenarios urbanos, mezclándose con la gente mientras ejecutan estilizadas figuras y saltos. Una exhibición que, jugando con el título, acerca el ballet al pueblo, en clara sintonía con lo que ha sido en estos años la política de Julio Bocca de acercar la alta cultura a toda la población.

Tras cuatro años de gestión y trabajo, Santiago Barreiro, un fotógrafo oriundo de La Paloma, formado en el Fotoclub Uruguayo y con una sólida experiencia en medios, proyectos editoriales y trabajos creativos colectivos, logró plasmar con esta serie una mirada potente y sensible del ballet integrado a la vida. Un trabajo que ahora se puede tener en la propia casa pues existe el libro, de cuidada factura, Pueblo Ballet.

Las imágenes hablan e inspiran. Al intervenir el espacio público Barreiro captó momentos de gran belleza dados por fértiles contrastes y texturas. Se aprecia, así, el diálogo del ballet con otras luminosidades no tan evidentes como el niño que imita la postura de una bailarina

O formas sublimes recortadas en el horizonte de la rambla contrapuestas a la espontaneidad de un puñado de niños con ojos muy abiertos. La delicadeza de una figura en puntas de pie sobre un fondo de baldosas rotas y una pared resquebrajada, o el toque casual de otra bailarina, de corta edad, que se desliza delante de un mostrador de bar de barrio ante un hombre mayor, periódico en mano, que se rasca el mentón.

Hay chispas de sorpresa, desconcierto, admiración o diversión en los espectadores de cualquier edad que observan cómo los brazos y piernas de los bailarines trazan, azarosamente, líneas armónicas con el entorno.

¿Qué es el ballet para mí?, se pregunta en medio del libro María Noel Riccetto. Y esto es parte de lo que responde, en un texto al lado de una imagen de sí misma, suspendida en el aire en medio de una feria vecinal: “Mi cuerpo, ese instrumento con el que la vida me premió, logra comunicarse con gente de todos lados, de diferentes realidades y sin importar los idiomas”.

Este libro capta ese espíritu.

Artículos Relacionados