Mercedes-Benz 300 SL Roadster

 

En la primavera de 2017 se lanzó al mercado el Mercedes-AMG GT Roadster (R 190) continuando así con una fuerte tradición de deportivos de alto rendimiento que llevan la estrella. Un punto alto en esta historia fue el estreno, hace 60 años, del Mercedes-Benz 300 SL Roadster (W 198) en el Salón del Automóvil de Ginebra, en la semana del 14 al 24 de marzo de 1957. En ese entonces el auto deportivo de techo abierto reemplazó al exitoso “alas de gaviota” 300 SL Coupé, que fue construido a partir de 1954. En términos técnicos el roadster difería del coupé en numerosos detalles; hoy en día, el 300 SL Roadster es uno de los autos clásicos más codiciados y valiosos de la marca Mercedes-Benz.

Los lectores de la revista norteamericana Colliers Magazine fueron los primeros en enterarse, hace 60 años, del nuevo Mercedes-Benz 300 SL Roadster. La marca de Stuttgart le dio la oportunidad al fotógrafo David Douglas Duncan de mostrar un roadster de preserie para el número de octubre de la revista en 1956. Fue un golpe de prensa que tuvo un efecto impactante: se tradujo en una fuerte demanda en Estados Unidos de la variante de techo abierto.

 

Deportividad en los genes. La tradición de la deportiva Mercedes-Benz SL comenzó en 1952 con el auto de carreras 300 SL (W 194) que fue continuado sistemáticamente por el 300 SL Roadster: dos vehículos conocidos como los 300 SLS, creados para la temporada 1957 para entrar en el Campeonato Norteamericano de Autos Deportivos. Estos modelos, producidos especialmente, eran 337 kilogramos más ligeros que la versión de la serie y tenían un motor modificado con 173 kilovatios (235 caballos de fuerza). Paul O’S Hea, que ya había ganado el campeonato en la categoría D con el “alas de gaviota” en 1955 y 1956, tomó el título por tercera vez consecutiva con los 300 SLS. A principios de los años 60 Eberhard Mahle y Gunther Philipp entraron en carreras de autos deportivos con este mismo modelo.

Pero la pasión por este vehículo no se daba solo en el ámbito automovilístico profesional. El descapotable sorprendió a todos no solo por su inconfundible diseño sino también por la avanzada tecnología que escondía. Hasta un tiempo después no ofreció una cubierta rígida para su habitáculo. Hasta entonces solo se contaba con la ligera capota de lona, que había que colocar a mano. Bajo su alargado capó delantero se escondía un avanzado propulsor conocido con el código M198. Se trataba de un bloque de seis cilindros en línea y tres litros (de ahí lo de 300, mientras que SL hacía alusión a Sport Leicht o Deportivo Ligero) que estrenaba por primera vez en un motor de calle la inyección de carburante. Esta mecánica generaba 215 CV y le permitía a este exclusivo roadster alcanzar una velocidad máxima de 245 km/h. En su fabricación la firma empleaba acero y aluminio, de forma que su peso se rebajaba hasta los 1.300 kilos. También tuvo que modificar los pilares delanteros porque la ausencia de techo impedía colocar las puertas “alas de gaviota” del coupé, que fueron reemplazadas por unas convencionales, mientras que el trabajo de los ingenieros permitía no perder rigidez respecto al mencionado Gullwing.

 

El Mercedes 300 SL Roadster fue un auténtico éxito prácticamente desde su concepción y desde su nacimiento, hasta que dejó de fabricarse en el año 1963. Salieron de la cadena de montaje un total de 1.858 unidades que, a partir de 1959, ya disponían de un techo duro.

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