Paola Monzillo

 

La forma de representar el territorio sobre el papel ha llamado poderosamente la atención de Paola Monzillo. Formada como arquitecta y con pasajes por talleres como el de Roberto Cadenas y Gustavo Tabarez, así como también por Bellas Artes, Monzillo ha venido reflexionando sobre el lugar subjetivo que ocupamos en el espacio.

Todo viene de su gusto por los mapas, una herramienta muy utilizada en sus viajes que le ha disparado preguntas que van más allá de su utilidad práctica primaria. A partir de su uso empieza a reflexionar sobre cómo influye el mapa en su manera de percibir el territorio, de recorrerlo. Cómo su gráfica en general moldea la percepción que tiene de los lugares, de los países, del mundo. Así, se encontró interpelando las convenciones utilizadas en las representaciones cartográficas y dejando en evidencia cómo los mapas influyen en nuestra manera de percibir el espacio que nos rodea.

En 2009 comenzó a explorar con collage, produciendo obras que vinculaban su propia experiencia con territorios determinados. Surge así la obra Este es el territorio que habito, una almohada bordada con esta frase, de cuyas letras salen hilos que conectan con un mapamundi dibujado sobre la pared. O Globo terráqueo, donde se ve un mapa sobre una mesa, con tiras recortadas que rodean a un globo terráqueo. Y así otras propuestas, impregnadas de originalidad y sentido estético, muy diferentes entre sí, que le valieron el Segundo Premio en el 56 Salón Nacional de 2014 y el Segundo Premio Paul Cézanne en 2015.

Gran parte de la materia prima que usa para trabajar viene de archivos de bibliotecas nacionales y museos. En el Cabildo de Montevideo trabajó con el acervo de mapas. De la cartografía antigua de Montevideo tomó el tema de la toponimia (nombre de las calles) y relevó los metros de calle que se les han asignado a los presidentes constitucionales de Uruguay. Con esta información armó pequeñas escarapelas donde cada presidente tiene su metraje de calle. Por otra parte, la obra que le valió el Segundo Premio en el Salón Nacional consta de círculos que son pedacitos de mapas de la ciudad a los cuales se les amplía con la información del lugar, y el rostro dibujado de la persona que se homenajeó poniéndole el nombre de la calle.

Su manera de trabajar tiene muchos puntos que tocan con la arquitectura. Para empezar, hace obra de una manera muy proyectual. Primero, tiene una idea; después, investiga, lo desarrolla conceptualmente. Luego de que está el proyecto en su mente va a lo que es el trabajo práctico. Y entonces busca el lenguaje que considera más apropiado que puede ser pintura, collage, dibujo, instalación, distintas técnicas que apuntan a expresar el concepto de lo que quiere transmitir.

En marzo de 2018 Paola Monzillo estuvo participando en dos muestras. Una en el Museo Zorrilla, sobre diarios de artista, curada por el español José Santos. Allí exhibió un libro donde compila su archivo de imágenes y lo va mezclando con cosas más íntimas, mapas de sus propios recorridos, imágenes de situación de la cotidianidad. Por otra parte, participa en otra exposición colectiva en el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC). En esta última mostró el trabajo que surgió de una clínica que se hizo en 2017. Se trató de cuatro encuentros de tres días cada uno, muy intensivos, en los que participaron artistas de Uruguay, Argentina, Chile y México guiados por el curador argentino Andrés Labaké.

En ese momento desarrolló su trabajo basándose en imágenes históricas, grabados de los siglos XVI y XVII que había encontrado cuando estuvo investigando sobre las imágenes de América Latina que se difundían en Europa luego del descubrimiento. Se trata de grabados de alegorías de los continentes. En casi todos aparece una figura central que hace de alegoría de América, varios personajes y un escenario de fondo. ¿Cómo lo trabaja? Toma un fragmento del grabado original y lo copia en dibujo. Deja toda la figura excepto el cuerpo humano que es eliminado en la copia. Ya sean nativos, cazadores, “salvajes”–como se les llamaba entonces–, las pequeñas figuras quedan recortadas en relación con la imagen y el resultado son ciertos espacios vacíos dentro de la composición.

“Así cobra protagonismo la imagen en blanco, genera una cierta tensión, resalta lo que no estás viendo”, explica la artista. “A nivel plástico eso funciona como un señalamiento. En esos grabados hay una mirada claramente europea de cómo se veía a América en esa época: el imaginario de la naturaleza exuberante, virgen, salvaje. Por otro lado, lo indígena representa la barbarie, lo no civilizado, lo incontrolable. La alegoría de América muestra siempre una figura femenina, blanca, de rasgos europeos, desnuda, voluptuosa”.

Desde hace bastante tiempo que Monzillo está interesada en la manera en que son utilizados los dispositivos de transmisión de ideología o de poder. “Me pregunto: estas imágenes, ¿siguen teniendo hoy vigencia en el sentido de dispositivos de poder? Actualmente hay imágenes de este tipo donde creemos vernos representados, pero es la mirada de otro. ¿Qué seguimos sosteniendo casi invisiblemente? Por ejemplo, a nivel cartográfico seguimos usando mapas que son eurocéntricos, donde el Norte está arriba, el Sur abajo. El Ecuador está desplazado hacia abajo, con lo cual todos los países del hemisferio norte figuran más grandes gráficamente. Donde Europa está a la derecha, América a la izquierda. Donde el centro del mapa es Europa. Todo eso genera una manera de entender el espacio y el territorio y de relacionarnos con él y de movernos con él. Eso es un dispositivo gráfico que funciona como texto ideológico, como dispositivo de poder, como dispositivo de dominio… Hoy día, siglo XXI, vamos a la escuela y en Geografía se sigue enseñando con un mapa creado siglos atrás, con otros objetivos mediante, y con estas bajadas de línea claras y tan metidas en nosotros que son casi incuestionadas. Sí estamos allá abajo, sí somos chiquitos, y eso es a propósito. Eso sigue definiendo nuestra visión y nuestra mirada sobre el territorio, sobre nosotros mismos y sobre nuestra ubicación respecto al resto. Ese tipo de imágenes son las que me interesa trabajar. Con determinadas operativas de señalamiento, busco mostrar que esto circula, que esto es vigente. Voy buscando y trabajando sobre estos mapas, cartografías, imágenes”.

 

 

Malena Rodríguez Guglielmone

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