En 1986 se celebró el centenario de la invención del automóvil, esto es, la creación por parte de Karl Benz y Gottlieb Daimler, en 1886, de una carroza liviana para transporte de personas, movida al impulso de un motor de combustión interna que empleaba combustible líquido.

Para celebrar este aniversario, la Colección de Arte de Daimler encargó al mítico artista Andy Warhol una serie de ochenta obras que reflejarían la historia del automóvil. La idea era mostrar la evolución a través de veinte modelos Mercedes, explorando los tipos y el diseño de estos automóviles.

La elección de este artista norteamericano no era caprichosa. Dos décadas antes, Warhol había trabajado con vehículos en sus series Muerte y desastre y Choque de auto, obras que fueron hechas en base a fotografías de su tiempo que simbolizaban el peligro de desastres y destrucción. Por entonces era muy novedoso usar como motivo artístico al automóvil. Ya se había hecho algo previamente con los trenes pero la reflexión sobre este tipo de medio de transporte carecía casi de referentes; apenas se habían visto algunos elementos de motores en el futurismo italiano. Fue recién en los años 60 que la mirada se centró en el automóvil por medio del arte pop warholiano.

Con el encargo de Daimler Andy Warhol vuelve a enfrentarse con este objeto de estudio, pero esta vez encuentra nuevos significados: el auto como símbolo de velocidad, de movilidad y libertad —lo que implicaba un gran cambio social—, así como también el surgimiento de un nuevo signo de estatus.

En 1986 comenzó a trabajar en este encargo y llegó a culminar 35 obras y doce dibujos de gran formato que mostraban ocho modelos diferentes. Utilizó para ellos su tan conocida técnica de serigrafía, con colores fuertes y repeticiones, logrando representar con estos autos íconos sacrosantos, símbolos de estilo, como había logrado previamente con celebridades como Marilyn Monroe, Liz Taylor y Mao. La producción, sin embargo, se vio interrumpida abruptamente por la prematura muerte del artista en febrero de 1987.

En el año 2000 se presentó este conjunto pictórico en Viena, en el Museo Albertina. La exposición incluyó además los trabajos de tres renombrados artistas plásticos que también pusieron el foco en el automóvil como tema: los americanos Robert Longo y Vincent Szarek y la suiza Sylvie Fleury.

Hoy día la obra “automotriz” de Warhol se encuentra custodiada en el museo que posee la Colección de Arte de Daimler en la modernosa Postdamerplatz, en Berlín, una colección que fue fundada en 1977 y al día de hoy posee unas 1800 obras de 600 artistas.

 

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