Belmond Andean Explorer

Quienes viajaron a Machu Picchu seguramente recuerden el tren Hiram Bingham, que lleva el nombre del explorador estadounidense que hizo pública en 1911 la existencia de la ciudad inca. Un tren hermoso, cálido, pleno de madera y ventanas, que transporta a los pasajeros a través de la selva desde Cuzco hasta la montaña sagrada, mezclándose muy armoniosamente con los entornos que atraviesa. El tren pertenece a la compañía Belmond, la cual tiene otros trenes con recorridos por demás tentadores. El Andean Explorer es uno de ellos que recorre durante algunos días, a más de 3.000 km de altura, distintos rincones de la cordillera andina, deteniéndose en sus pueblos y paisajes deslumbrantes. Se trata de un tren nuevo; sin embargo, el viaje se ha venido haciendo durante años por esta compañía: desde 1999.

La locomotora y sus vagones parecen un juguete en tamaño grande. Cada cabina opera como un santuario personal con habitaciones privadas y ambientes de esparcimiento muy cuidados. Muebles Belle Époque combinados con tejidos de colorido arte peruano. Son 24 cabinas en total en las que se pueden alojar 48 pasajeros. Y se dispone de un número mayor de personal a cargo: no importa cuántos huéspedes viajen, el staff está integrado por 50 personas.

Amanecer en este tren puede llegar a ser una experiencia muy pintoresca. Rodeado de calidez y un paisaje cambiante y bello a través de las amplias ventanas: intensa vegetación, montañas, cursos de agua, verdes praderas. Como no podía ser de otra forma en territorio peruano, el tren cuenta con un servicio gastronómico de primerísimo nivel a cargo de Diego Munoz, un chef tan famoso como lo son Astrid y Gastón, que sorprende con sus propuestas de cocina fusión y típicos ingredientes andinos.

Aparte de lo placentero que resulta ser trasladado en esa nave increíble, hay diversas excursiones para conocer el corazón de estas tierras. Dentro de los recorridos está el Lago Titicaca, el más alto del mundo, que se puede navegar. O conocer las islas flotantes de Uros y maravillarse con la forma en que los locales construyen sus casas. Están también las cuevas de Sumbay, una increíble reliquia del imperio inca, con pinturas rupestres que dan cuenta de los primeros habitantes de la sierra peruana. Se puede visitar también el Cañón Colca; la blanca ciudad de Arequipa, de ese color porque fue construida con piedra volcánica blanca.

En los distintos pueblos se disfruta de desayunos y almuerzos típicos, entre algún que otro té de coca para suavizar los efectos de la altura. Otra opción es animarse a una escapada nocturna de dos días desde Cuzco por las llanuras de los Andes, pasando por la montaña de La Raya y llegando al Lago Titicaca. Cualquiera de los recorridos que se proponen mostrará alguna faceta nueva y atractiva del Altiplano, con el plus de atravesar el tiempo en el más acogedor de los entornos móviles.

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