Nueva Clase A

 

Cada año, Mercedes-Benz invita a responsables de ventas y producto de todo el mundo a conocer, a modo de avant-première, las novedades más destacadas del portafolio. En este evento denominado Global Training, se pueden conocer en detalle los últimos lanzamientos de la marca en la teoría y en la práctica, así como compararlos con los principales competidores teutones. En 2018, la invitación contaba con doble atractivo: la cuarta generación de la Clase A era la excusa para viajar a Ibiza. Imposible elegir un mejor lugar para presentar un auto joven, dinámico y que expresa a la perfección el concepto de modern luxury de Mercedes-Benz.

En un increíble campus creado para los tres meses de evento –por el que pasan más de 14.000 personas de 60 países– se pudo conocer en detalle al nuevo Clase A con énfasis en telemática. ¿Por qué? Porque es nada menos que la entrada de Mercedes-Benz al mundo de la inteligencia artificial, con el sistema multimedia denominado MBUX: Mercedes-Benz User Experience. Tan adaptable como un traje hecho a medida, MBUX incluye control inteligente de voz, a través de la frase “Hola Mercedes”, y permite usar comandos naturales. La pantalla táctil de 10,25’’ de diagonal es parte del concepto MBUX, al que se integra también el panel táctil en la consola, y los comandos táctiles en el volante.

El exterior es otro de los argumentos de esta cuarta generación. Purista y con énfasis en las superficies, el diseño del nuevo Clase A es el próximo paso en la filosofía de pureza sensual de Mercedes-Benz. Puertas adentro, Mercedes-Benz revolucionó el segmento compacto con un nuevo sentimiento de espacialidad. La arquitectura es única, con pantallas que parecen flotar en el frente del tablero. En combinación con la deportividad de su diseño, el nuevo Clase A es más práctico que nunca. Más espacio en todas las plazas y el baúl, además de un acceso más cómodo, son algunos de los beneficios de la nueva generación.

Con la teoría clara, llegó la hora de probar al nuevo Clase A. Los poco más de 200 km de perímetro de la isla, declarada patrimonio de UNESCO en 1999, fueron la pista de pruebas ideal. Carreteras de montaña con curvas y contracurvas, tramos urbanos y de autopista fueron durante varias horas el ring en el que el Clase A se peleó con sus principales rivales. Y fue victoria por knock-out.

El nuevo modelo se siente más dinámico y maduro que nunca. En la ciudad es suave y fácil de manejar, al tiempo que en la autopista saca a relucir un excelente trabajo de insonorización que recuerda a segmentos superiores: algo así como un mini Clase C. En carreteras de montaña hace gala de una puesta a punto soberbia. Se mueve como pez en el agua entre las curvas, sin transmitir asperezas a los pasajeros.

Ya disponible en preventa, el nuevo Clase A estará llegando a Uruguay en los próximos meses en dos versiones: A 200 y A 250. El primero con un motor cuatro cilindros de 163 cv, que incluye por primera vez desconexión de cilindros para reducir emisiones y consumo de combustible. El A 250, tope de la gama, cuenta con 224 cv. Ambos se asocian a la transmisión automática 7G-DCT con levas de cambio en el volante.

Como parte del equipamiento de seguridad, referencia en el segmento compacto, el nuevo Clase A cuenta con frenado autónomo de emergencia de serie. Dependiendo de la situación, puede ayudar a mitigar consecuencias de colisiones con vehículos estáticos o que viajan a menor velocidad, así como con peatones o ciclistas.

Con un sistema multimedia que adelanta lo que vamos a ver en los próximos años en el resto de la gama Mercedes-Benz, motores modernos y eficientes, más espacio interior y un diseño encantador, el Clase A reafirma su lugar como referencia en el segmento compacto premium. Imposible no enamorarse, casi tan imposible como lograr que suene creíble el “me voy una semana a Ibiza, a trabajar”.

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