Identidad, arte y sustentabilidad

Comienza el año y la calma reina en el atelier de Ana Livni y Fernando Escuder sobre la calle 25 de Mayo, bien enfrente al Museo de Arte Precolombino e Indígena. A través de una ancha puerta de hierro se accede a este recinto antiguo y luminoso, que se expande hacia el fondo donde está el taller. Nos sentamos a una mesa amplia y alta desde donde se aprecia el colorido de los tapados de lana y las prendas de seda colgando en los percheros.

El espacio vibra con la paleta de colores y las formas abstractas que encarnan las prendas o que aparecen en sus estampados. Varias piezas antropomórficas hechas con pijamas chinos y rellenas de lana son parte de esta escena: se trata de instalaciones exhibidas en otros tiempos en Este Arte y en La pasionaria, formas sin forma que disparan reflexiones.

 

Las prendas de la nueva colección llegaron hace poco de Estocolmo. Allí fueron exhibidas en el marco de la Design Week de esa ciudad, un evento que se realiza dos veces por año, en verano e invierno, y en el que participan distintos creadores como diseñadores de muebles, de ropa, artistas plásticos. Ana Livni y Fernando Escuder fueron invitados por la Embajada de Uruguay en Suecia a participar en una muestra denominada “Piedra, tijera, papel” en la que participaron junto con la uruguaya Rita Fisher, y una artista sueca que trabaja con piedras de nuestro país.

Los desfiles y la muestra se montaron en la residencia de la Embajada, ubicada en un esplendoroso barrio en el que suelen filmarse películas, a pocas cuadras del parque más importante de la ciudad.

 

“Estocolmo es toda una región a explorar”, comenta Ana. “Tiene muchas ventajas, allá está instaurada la cultura del diseño, tienen inviernos fuertes y les interesa mucho cómo trabajamos nuestras prendas de lana”. Lana merino en su mayor parte, un material propio del país, de excelente calidad que normalmente se vende hacia fuera como lana sucia. En este proceso se le da un valor agregado que muestra todo su potencial.

“En los países nórdicos –explica Ana– existe un eje transversal que vincula diseño con sustentabilidad. Difícil que se pueda trascender en cualquier proyecto si no se tienen en cuenta las materias primas, cómo se trabajan, desde dónde y cómo se traduce en un producto que refleja la identidad”.

La pareja creó esta grifa hace 18 años y muy rápidamente internalizaron el concepto de slow fashion, moda lenta. Una filosofía que tiene que ver con los modos de producción, con la trazabilidad y los materiales locales que utilizan que refuerzan justamente el sentido de identidad. También apunta a un consumo responsable, donde la renovación de la indumentaria tiene tiempos más lentos, donde hay un respeto por las condiciones de trabajo de quienes producen y donde se puede ser industrial si se tiene el debido cuidado.

Pero más allá de esta característica de moda lenta, algo que caracteriza el trabajo de Livni y Escuder es el sello artístico. “Trabajamos mucho la abstracción”, comenta Fernando que es quien se ocupa de los estampados. “La vestimenta es abstracta y las personas también. Apuntamos a lo geométrico, a prendas que luego se adaptan a la morfología de los cuerpos. Se puede jugar con las formas y las telas entonces la etapa creativa sigue con el cliente”.  Un trabajo que parte de la base de lo matérico, a partir del material se decide qué confeccionar. Hay mucho de diseño, de dibujo, de experimentación. Pero también de buena factura, de excelente terminación. La forma cómo se confeccionó, cuenta mucho. Trabajan con una paleta propia, hacen estudios de color y eso se traduce en una impronta muy singular.

Y tal vez por ese gran cuidado, esa concepción de las colecciones como páginas de un libro que se va escribiendo, con una mirada estética sui generis, es que el modelo de negocio fue cambiando, orientándose más a un cliente de nicho. Mientras que en el pasado bastante reciente exportaban, mandaban containers a Argentina y Estados Unidos, ahora se venden prendas en forma individual y directa a los clientes. La tónica ahora es el trato personalizado, las piezas a medida, los recorridos por el taller. A su vez, se da la asociación en proyectos puntuales con empresas de cuero, de óptica, de alfombras, de textiles.

Como en la vida, lo único constante es el cambio, y esta marca sabe cómo pararse ante las nuevas circunstancias manteniendo su estampa y dándole un giro si es necesario como también lo hacen sus prendas sobre el cuerpo cuando quien la lleva quiere verse diferente.

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