Las olas de Nico Celaya

Más allá del color del cielo o la temperatura, la rutina no suele variar: Nico Celaya se pone las patas de rana, toma la cámara con su súper estuche para el agua, y se dispone a flotar entre las olas a la espera de una buena imagen para registrar. El desafío es tan único como cada nuevo golpe de agua pues las fotos nacen en el mismo remolino que lo hunde y lo lleva hasta el fondo. Es evidente que no son las mejores condiciones de comodidad para hacer este trabajo. Generalmente aguarda en el mar sin dar pie, con las manos muy ocupadas en agarrar bien la cámara con su gran caja estanca, manteniéndose a flote moviendo las piernas con ayuda de las patas de rana. “Es como un juego, me divierto, pero al principio cuesta fotografiar”, comenta. “Una vez perdí una pata de rana en un día con corriente y me dio miedo. Porque no tenés los brazos para nadar. La opción entonces era soltar la cámara. Por suerte la encontré y ahora uso un seguro para que las patas queden bien ajustadas al tobillo”.

Naturalmente Nicolás viene del mundo del surf; también de la fotografía, su trabajo oficial es de fotógrafo para la agencia de noticias XINHUA de China en Uruguay, tarea que desempeña desde 2007. Luego de años de surfear, se compró los elementos para poder tomar fotos en el mar. En un viaje a Islas Canarias se puso a fotografiar olas y luego entendió que lo quería era mostrar las de Uruguay. No se trata solamente de deleitarse con esa belleza particular del agua de acá, sino también generar conciencia sobre el inmenso patrimonio natural que poseemos, que hay que cuidar. En sus imágenes se pueden ver detalles de partes de las olas, formas que el agua hace, espuma, tubos, texturas, brillos y transparencias.

Durante el año este buscador de olas va mucho a Cabo Polonio donde pasa bastante tiempo. Le gusta mucho el color del agua ahí. Hay una búsqueda estética que toma en cuenta cómo está el día, el color de la ola, su forma. Otros sitios en los que trabaja bastante son La Paloma y Santa Teresa. Algo que le llama mucho la atención es lo vinculado a la sensación corporal que dejan las olas. Una vez hizo una serie de fotos en las que hablaba de los iones negativos que libera el agua. Al romper la ola, las moléculas se desarman y liberan iones negativos que cargan al cuerpo, dándole la tan conocida sensación de placer. Los iones son moléculas generadas en la naturaleza que han ganado o perdido un electrón, por lo tanto, tienen carga negativa si lo han ganado y positiva si lo han perdido. Los iones negativos son moléculas invisibles que están muy presentes en la orilla del mar y una vez presentes en la sangre producen reacciones bioquímicas que mejoran el humor y la salud y aumentan la energía. Más allá del frescor, la sal, la espuma, el yodo, los brillos del sol en el agua, la acción martilleante de las olas favorece la formación de uno de los ambientes más densos en iones negativos.

Aparte de su trabajo en el este, Nico Celaya tiene la intención de tomar fotos en Montevideo, en la escollera Sarandí. “Hay días que se ven cosas lindas para fotografiar”, comenta. “Aparte de meterme al mar, que me encanta, mi idea es poder llevarme esas fotos a casa. Me parece necesario hacer énfasis en todo el mar que tenemos. En las fotos trato de reflejar su belleza, su magia y poder y así poder generar conciencia de que hay que cuidarlo para tenerlo así o mejor siempre”.

Sus fotos están a la venta para poder seguir haciendo este trabajo. Tiene pensado en el mediano plazo editar un libro de fotografía que recogerá la fuerza y la belleza de ese flujo de agua que rompe con toda su furia a los pies de nuestra tierra.

Instagram: @nikocelaya

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