La victoria de las suecas Ewy Rosqvist y Ursula Wirth

El 4 de noviembre de 1962 dos mujeres ganaban el VI Gran Premio Argentino de Turismos. Ewy Rosqvist al volante de su Mercedes-Benz 220 SE, junto con su copiloto Ursula Wirth, arrasaron en las seis etapas de la carrera de 4.626 kilómetros y establecieron un nuevo récord: superaron la velocidad promedio del equipo ganador del año anterior (Walter Schock y Manfred Schiek, también en un Mercedes-Benz 220 SE) de 121 a 126 km por hora. Se trató de la primera vez que un solo vehículo ganaba las seis etapas.

Las conductoras de rally fueron celebradas con gran entusiasmo a su llegada a Buenos Aires. Rosqvist, de 32 años, y Wirth, de 29, habían nacido en Suecia y llegaron a Argentina buscando cumplir un sueño que muchos creían era imposible. Aquel año, el Gran Premio Standard argentino se corrió desde el 23 de octubre hasta el 4 de noviembre. “Las suecas”, como eran llamadas, demostraron ser no solo grandes corredoras, sino también estrategas innatas que, a diferencia de sus colegas, estudiaron los terrenos y tenían presentes los posibles problemas que cada etapa de su categoría podía traer consigo.

Ewy Rosqvist no era ninguna novata en carreras de auto cuando se presentó a esta competencia en representación de Mercedes-Benz. Había nacido el 3 de agosto de 1929 como Ewy Jönsson en Stora Herrestad, Suecia. Luego de estudiar medicina veterinaria asumió como responsable de un distrito con granjas que se extendían por todas partes. Su padre le compró un Mercedes-Benz 170 S (W 136) con el que viajaba de 150 a 200 kilómetros por día, recorriendo estrechos caminos de tierra. Aquí es donde descubrió su talento para conducir de forma rápida y segura en terrenos difíciles. En su autobiografía Conduciendo por el infierno, escribe: “Después de dos años, conducía tan bien que a menudo terminaba el día una hora y media o dos antes que mis compañeras a pesar de todas mis paradas en las granjas”.

En 1954, Rosqvist tuvo su primer rally como pasajera en el Midnight Sun Rally, donde competían su esposo y su padre. “Fue tan divertido que decidí participar yo misma como conductora o copiloto, lo antes posible”, recordó la conductora. Dos años después la joven mujer se encontró participando activamente en ese mismo campeonato. En 1959, Rosqvist ganó por primera vez la copa de mujeres del Campeonato de Europa de Rally en un Volvo. La entonces Daimler-Benz AG tomó nota del talento y en la primavera de 1962 la invitó a formar parte del equipo de trabajo de Mercedes-Benz.

En el verano de 1962 Mercedes-Benz envió cuatro equipos a competir a Argentina donde el año anterior la marca había salido airosa. Entre los integrantes de los equipos se encontraba Juan Manuel Fangio.

A pesar de sus credenciales, antes de la carrera que corrió con su compañera Wirth en Argentina, Rosqvist fue bastante ninguneada por el entorno. Incluso los periódicos llegaron a ridiculizarlas. Pero muy rápidamente se ganaron el respeto del público y sus colegas al comenzar a dominar el terreno. Sorprendía el dominio que tenían del volante, así como también su buen desenvolvimiento en un ambiente masculino.

Todo el grupo que venía de Stuttgart se tomó el día anterior a la carrera para hacer algunas pruebas en ruta y empezar a memorizar algunos detalles. El recorrido de 4.624 kilómetros, dividido en seis etapas, comprendía las provincias de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe.

Un total de 286 autos se habían registrado para el Gran Premio; llegaron a participar 258 y solo 43 lo completaron, menos de un quinto. Los otros tres grupos de Mercedes-Benz abandonaron luego de un trágico accidente que experimentó uno de los equipos de la marca. Durante la segunda etapa, Hermann Kühne falleció tras sufrir varios vuelcos luego de atropellar unas ovejas. La dupla de mujeres suecas pensó en abandonar la carrera por el luto por Kühne, sin embargo, encontraron una mejor manera de homenajearlo a través de su triunfo.

El éxito de “las suecas” fue celebrado en todo el país y fuera de fronteras.  El estado de la nación fue capturado en el periódico alemán Freie Presse que se publicaba en Buenos Aires: “no era la crisis de los misiles en Cuba sino las dos rubias de Escandinavia las que dominaron los titulares de los diarios del país”, se informaba allí.

En los años siguientes a la odisea argentina Ewy Rosqvist tuvo éxito una y otra vez en reconocidas manifestaciones y carreras de larga distancia. Esto incluyó la victoria de 1963 de la Copa Femenina en el Rally de Montecarlo, la victoria en una carrera de seis horas en Nürburgring (con Ursula Wirth y Eberhard Mahle), así como el tercer lugar en Argentina, en el Touring Car Grand Prix en un Mercedes-Benz 220 SE detrás de sus colegas del equipo Eugen Böhringer y Klaus Kaiser, así como Dieter Glemser y Martin Braungart, ambos en un Mercedes-Benz 300 SE (W 112).

En esos años era muy raro ver, en la mayoría de las disciplinas, atletas femeninas que fueran estrellas a nivel internacional.  Un informe publicado por la revista Der Spiegel, con fecha de 1966, tenía en su portada a las dos corredoras suecas junto a otras mujeres deportistas destacadas y se las mostraba como pioneras en las disciplinas de alta performance.

La victoria general de las dos suecas en el Gran Premio del Touring Car de Argentina en 1962 en un Mercedes-Benz 220 SE (W 111) es el mayor éxito en el automovilismo de Ewy Rosqvist, y lo más destacado en 125 años de automovilismo en Mercedes-Benz.

El auto con el cual ganaron Rosqvist y Wirth era un vehículo estándar cercano a la producción de las series de modelo W111.  Mercedes-Benz había elegido deliberadamente un vehículo con dirección regular ya que esto proporcionaba una respuesta de dirección más sensible. Solo en las etapas de montaña Ewy Rosqvist hubiera preferido un auto con dirección hidráulica según escribió en un reporte sobre su experiencia en Argentina: “¡Hoy habría dado cualquier cosa por un sistema de dirección asistida!”.

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