Por Facundo Puig.

Cada año, Mercedes-Benz invita a responsables de ventas y producto de todo el mundo a conocer a modo de avant premiere las novedades más destacadas. En este evento, denominado Global Training, se pueden conocer en detalle los últimos lanzamientos de la marca en la teoría y en las calles, así como compararlos con los principales competidores.

Esta vez decidieron jugar de locales. La ciudad elegida fue Dresden, en el este de Alemania. Un contexto espectacular tanto por su arquitectura como por el corte del río Elba, y con una gran historia de superación: en 1945 los dresdenianos fueron víctimas de uno de los bombardeos más crudos perpetrados por los aliados, y la ciudad quedó reducida a cenizas. Hoy, las heridas cerraron, y es difícil imaginarse que décadas atrás las calles fueran ruinas.

Construir todo de nuevo, pero respetando la tradición y el mandato histórico: ¿qué mejor lugar para dar a conocer al EQC? El primer SUV eléctrico de Mercedes-Benz en medio del bombardeo eléctrico que tuvo lugar en los últimos tiempos. Algo completamente nuevo, pero con los valores que convirtieron a Mercedes-Benz en la mejor marca del mundo.

Las novedades eran varias. Era nuestro primer acercamiento a la nueva GLE –con niveles inéditos de tecnología y confort–, a la tercera generación de GLS –más lujosa que nunca– y al GLB que recibiremos en algunas semanas en nuestro mercado, con el diferencial de que integra una tercera fila de asientos. Pero lo más curioso, sin dudas, era EQC.

Se trata de nada menos que el primer SUV 100% eléctrico de Mercedes-Benz, nacido bajo el paraguas de EQ, la submarca creada para el desarrollo de este tipo de tecnologías. Tras una introducción teórica, fuimos al lugar donde una decena de EQC esperaban salir a la calle a quemar kilowatts.

La primera impresión es futurista, pero queda claro que no deja de lado la practicidad de un SUV tradicional, al tiempo que combina rasgos deportivos en el diseño. El frontal destaca por la tira de LED que une las ópticas MULTIBEAM LED. El lateral es limpio, con trazos progresivos y modernos, al tiempo que en la trasera las luces que abarca todo el ancho de la carrocería se roba el protagonismo.

Puertas adentro es como encontrarte con tu primera novia, una década después de haberla visto por última vez: algo conocido, pero totalmente renovado. Es un Mercedes-Benz, no hay dudas, pero se respira un ambiente fresco y moderno. Una vez más, la mención se la lleva el sistema multimedia MBUX con el panel de instrumentos completamente digital, comandos de voz “Hola Mercedes” y funciones específicas de EQ.

Dedo índice al botón de arranque, pie en el freno, y pasa lo que era de esperarse: absolutamente nada. Solo un ícono READY en el panel indica que la EQC está lista para salir. Se mueve por las calles del casco histórico de Dresden con una agilidad y confort envidiables. El único sonido perceptible es el de las cubiertas tocando el asfalto.

Tras unos minutos bordeando el Elba, salimos a una carretera. Carril izquierdo despejado y pie derecho a la alfombra: sorprendente. Los 408 CV de potencia catapultan al EQC mientras que el sistema 4MATIC asegura que no existan pérdidas de tracción. Y una vez más, todo pasa en un silencio de biblioteca.

Las asistencias a la conducción son otro de los puntos que merecen ser mencionados. Funcionan de forma impecable leyendo cada situación que encuentra la EQC en el camino: carteles, obstáculos, cambios de carril. Y el mismo paquete que está disponible en Alemania está hoy homologado para los clientes de Uruguay.

Con una autonomía de hasta 471 km, es sin dudas el primer eléctrico premium real disponible en el mercado local. Con un precio de partida de USD 105.990 para el EQC 400 4MATIC, la preventa inició algunas semanas atrás. Lo que hace algunos meses parecía futuro, hoy es nuestro presente. Y qué bien que se ve.

 

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