Hace 60 años, los Flechas de Plata de Mercedes-Benz fueron invencibles en la temporada de carreras; prácticamente ganaron en todas las clases del motor sport internacional. En 1955, el equipo de Stuttgart con Juan Manuel Fangio al volante del W 196 R, ganó el campeonato Fórmula 1 por segunda vez y obtuvo un triunfo con el campeonato mundial de autos deportivos con el 300 SLR (W 196 S), mientras que Werner Engel se convirtió en el campeón del turismo europeo con el 300 SL (W 198).

El público y el mundo de las carreras de autos celebró el gran triunfo de Mercedes-Benz en esa temporada, ya que ningún fabricante había dominado de ese modo los eventos competitivos de un año. Ello se debió a una combinación de tecnología innovadora, un equipo altamente motivado y una organización y planificación muy meticulosas.

Este desempeño destacado había comenzado a gestarse antes de la Segunda Guerra Mundial, con la conquista de numerosos triunfos, pero fue luego de terminada la guerra que la marca retornó con más fuerza aún. En 1951 reapareció en las dos carreras de Gran Prix disputadas en Buenos Aires y lo hizo con los modelos W163 de 3 litros, conducidos por Fangio, Karl Kling y Herman Lang. Tres años más tarde estarían escribiendo los capítulos de oro de la historia de la Fórmula 1 para Mercedes‑Benz. Del Flecha de Plata Fangio llegó a decir: “Desde la primera prueba de 1954 con el Mercedes Benz, tuve el sentimiento de estar sobre un auto perfecto, de esos del tipo que los pilotos soñamos correr algún día.” El Mercedes Benz W196 tenía motor delantero de 8 cilindros dispuestos en línea llegando su cilindrada a 2.496 cc, erogando inicialmente una potencia de 268 CV a 8000 rpm, que en 1955 se vería incrementada a 290 CV a 8500 rpm.

El Campeonato Mundial de Conductores de Fórmula 1 de 1955 se había programado con 11 pruebas puntables a correrse en Argentina, Mónaco, Indianápolis, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Italia, España, Francia, Alemania y Suiza. Pero en junio tuvo lugar en Le Mans la mayor tragedia de la historia del automovilismo mundial y los organizadores de las carreras por el Campeonato del Mundo de España, Francia, Alemania y Suiza, decidieron anularlas. Por esta decisión el Campeonato 1955 aparece en la historia de la Fórmula 1, como uno de los más cortos con sólo siete competencias, de las cuáles se debe excluir Indianápolis, puesto que los equipos europeos no participaban en esta carrera de Estados Unidos.

En la temporada de 1955, Mercedes-Benz llevó su proceso de desarrollo de los Flechas de Plata a todo su esplendor. Aparte de Fangio, el otro que brilló fue Stirling Moss en el nuevo auto de carreras 300 SLR. Al equipo de Mercedes-Benz lo completaban Karl Kling y Hans Herrmann. Juan Manuel Fangio triunfó en cuatro carreras puntables: el 16 de enero en el Gran Premio República Argentina corrido en Buenos Aires; el 5 de junio en el Gran Premio de Bélgica en el Circuito de Spa Francorchams; el 19 de junio en el Gran Premio de Holanda, en Zandvoort y el 11 de setiembre en el Gran Premio de Italia en el Circuito de Monza. Estos excelentes resultados generaron gran expectativa para la temporada de 1956. Sin embargo, antes de que terminara la temporada de 1955 el Directorio Ejecutivo de Daimler-Benz AG decidió que Mercedes-Benz se retiraría de las carreras. La razón de esta decisión tenía que ver con el desarrollo acelerado de un nuevo auto de pasajeros y vehículos comerciales en serie. Esos proyectos hacían necesario contar con el personal más cualificado que por entonces ponía sus energías en los autos de carreras y las actividades conexas. No en vano en el punto más alto de la temporada de 1955 el departamento de carreras empleó más de 200 personas y aun necesitaba más mano de obra.

El mensaje era claro: la creatividad, fuerza innovadora y pericia de los ingenieros y técnicos que habían ayudado a logras las victorias de los autos Mercedes-Benz en las carreras debían prestar atención y dedicar todo su esfuerzo al desarrollo de la producción en serie. Para los Flechas de Plata, sus conductores y todo el departamento de carreras esto significaba decir adiós al mundo de los campeonatos internacionales en el momento más alto de su éxito.

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