Hotel Palacio Astoreca

Considerado Monumento Nacional, el Hotel Palacio Astoreca está emplazado en el corazón del Cerro Alegre, junto al Museo de Bellas Artes Palacio Baburizza y el Paseo Yugoslavo, rodeado de tiendas de antigüedades y estudios de artistas. La mansión victoriana de la década de 1920 es famosa por sus intrincados detalles y la decoración ornamental de sus interiores. El renovado hotel-boutique cuenta con 23 habitaciones de lujo, spa, servicio personalizado y un restaurante a cargo del chef Sergio Barroso, que ha trabajado en diversos restaurantes reconocidos por la guía Michelin.

La historia de Valparaíso está plagada de leyendas y misterios que la tradición oral ha mantenido vivos. Uno de estos misterios es cómo el Palacio Astoreca llegó a ser llamado así. La familia Astoreca fue una de las dinastías más exitosas de Valparaíso durante el siglo XX, sin embargo, la familia nunca vivió en la mansión. Tal vez porque esta cambió de dueño en cerca de 15 oportunidades, los habitantes de la ciudad se quedaron con este nombre simplemente para definir un gran edificio de Valparaíso.

La mansión Astoreca fue construida en 1923 por el inmigrante croata Francisco Petrinovic, que había emigrado en la década anterior a Antofagasta, en el norte de Chile. Petrinovic encontró gran éxito en la minería del salitre acompañado de su amigo y socio, Pascual Baburizza, y más tarde incursionó en el transporte marítimo. Durante un viaje de negocios a Londres para obtener préstamos bancarios, Petrinovic conoció a la que sería su esposa, Constance Wadsworth, y un tanto más tarde se establecieron en Valparaíso. Preocupado por Constance, que sufría de nostalgia, Petrinovic construyó una gran mansión de estilo victoriano, con intrincados interiores ornamentales y características que le aportaran un sentido de la vida Inglesa a su esposa.

El amigo y socio de Petrinovic, Pascual Baburizza, compró la mansión vecina, un edificio de estilo art nouveau que hoy es el Museo de Bellas Artes de Valparaíso. Los palacios contaban con una vista privilegiada de la bahía, desde una espaciosa plaza que, en los últimos años, se convirtió en una pintoresca explanada y una amalgama de la antigua Yugoslavia, Inglaterra y Chile.

En el año 2009, la pareja suizo-chilena Vincent Juillerat y Francisca Joannon adquirió la propiedad y buscó preservar y restaurar el edificio, ahora convertido en Monumento Nacional, y así dar nueva vida a la mansión como el primer hotel de charme de Valparaíso.

La pareja, que divide su tiempo entre París y Valparaíso, ha fusionado perfectamente una estética europea y chilena con el asesoramiento de arquitectos reconocidos como Mathias Klotz, Renzo Alvano y Pablo Riquelme.

Mathias Klotz es uno de los pocos arquitectos chilenos reconocido en la comunidad internacional de arquitectura. Al concebir la renovación arquitectónica del Hotel Palacio Astoreca, Klotz puso énfasis en la simplicidad, claridad y espacios. La transformación de este antiguo palacio en un hotel-boutique ha requerido una importante restauración en pisos, paredes y techos. Además de una revisión del cableado y tuberías de la mansión, que tenían más de 90 años de antigüedad. La inversión de renovación llegó a cinco millones de dólares e involucra una reconceptualización de la construcción: una estructura de usos múltiples, circulación interior abierta, madera meticulosamente restaurada que adorna los salones y un precioso suelo de parqué. Además de la renovación de las soleadas terrazas y patios.

Desde el hotel es posible apreciar los eclécticos paisajes urbanos y la bahía de Valparaíso Las instalaciones incluyen una biblioteca con una extensa colección multilingüe, y un salón con piano-bar, así como obras originales de pintores contemporáneos como Ricardo Yrarrázaval y Frédéric Clot y fotografías realizadas por los artistas Eric Rondepierre y Rodrigo Gómez Rovira.

Las habitaciones son de distintos tamaños y han sido amuebladas con antigüedades y tapizados modernos. Los marcos de las camas fueron diseñados especialmente para el hotel por el artista Sebastián Yrarrázaval. Aparte de los suelos de parqué originales, lucen los azulejos de cerámica pintados a mano y el papel pintado importado de Europa, que contrasta notablemente con los cojines, alfombras y chales tejidos a telar por artesanos de la región.

El Restaurante Alegre, ubicado dentro del hotel, está dirigido por el talentoso chef español Sergio Barroso, cuyas experiencias más recientes incluyen su trabajo en “El Bulli” de Ferrán Adriá y en el Monte-Carlo Beach Hotel en Mónaco. La cava de vinos, ubicada inmediatamente debajo del restaurante, permite a los huéspedes bajar a la bodega y elegir su propia botella de vino para acompañar su comida. La cava ofrece una exclusiva selección de vinos chilenos, argentinos y franceses.

Todos los huéspedes del Palacio Astoreca disfrutan de un bufé de desayuno diario de cortesía con bollería fresca, zumos naturales, bebidas, espresso, frutas y huevos. Si un cliente lo prefiere, se puede servir el desayuno en la habitación sin cargo adicional.

El hotel ofrece uno de los spa más sofisticados y elegantes de Chile. Cuenta con un baño de vapor, piscina cubierta climatizada, sala de masajes, y un hot tub de madera. Este último, rodeado por un jardín vertical de hiedra y otras especies, lo hace el lugar perfecto para relajarse después de un día de paseo por las calles de la ciudad.

 

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