La Susana

Es un parador de playa, bastante reservado, en la playa mansa de José Ignacio, dentro del complejo Vik. Mucha madera, quincho y arena son el marco natural de este punto de encuentro para almorzar, picar algo o disfrutar de buenos tragos con la playa a unos metros. Un lugar fresco, con brisa de mar y grandes estufas que prometen noches amenas cuando el calor se retira en el Este.

La decoración es sencilla, rústica y cálida. Un gran mostrador con estanterías llenas de platos blancos conecta la cocina con un hall abierto que da a los distintos ambientes.

El espíritu de La Susana es de distensión, de disfrute con amigos y de la buena mesa simple. La gastronomía en este lugar tiene que ver con los productos de la zona: carnes y pescados. José Ignacio de por sí ya es un polo gastronómico con varios restaurantes que heredaron la fuerte impronta del chef argentino Francis Malman y La Susana no es la excepción. Comida simple, del lugar, de buena calidad, bien elaborada.

El chef a cargo es Marcelo Betancourt. Es su séptima temporada con Vik. Comenzó con la Estancia Vik, aplicando todos sus conocimientos adquiridos en el Gato Dumas, Cordon Bleu, Cornell en Estados Unidos, una escuela de chocolatería en Barcelona, entre otros cursos. Pero un día se dio cuenta de que lo que más se valoraba en este lugar era una buena carne asada o un rico pescado fresco. El mejor risotto los clientes de Vik lo suelen comer en Italia y el mejor sushi en Japón, por lo cual la clave era concentrarse en el producto regional. Así, dejó de lado platos más elaborados y comenzó a enfocarse en estas opciones en apariencia más sencillas pero que también requieren su vuelta de tuerca. Las ensaladas que acompañan, por ejemplo, cobraron mayor protagonismo. Así, fueron surgiendo platos como pejerrey a la plancha con ensalada de chauchas y cherries; ensalada de lentejas frías con ajo, perejil, remolacha, morrón y queso fetta; langostinos nigerianos asados; pescadilla o brótola al horno de barro; gazpacho muy sui géneris; ensalada en base a quinoa, maíz, almendras tostadas, higos y repollo; ceviches; pechito de cerdo con remolachas escrachadas; salmón a la parrilla; entre otros.

Marcelo Betancourt dirige este restaurante así como también los otros que tiene Vik en el Este; su mano derecha es Matías Sanjurjo, quien está atento a que todo marche a la perfección en tiempo y forma.

Los postres sorprenden con propuestas como mousse de banana y dulce de leche, palito helado de chocolate, granita de maracuyá y frutos rojos, tarta caramel con helado de tonka (una baya africana, delicioso).

El entorno de playa se potencia con buena música y tragos preparados por el bartender, Ciro Tarquini. Uno de los clásicos tragos es el Red Hot Caipi; también piden mucho el Botanical Tonic. Aparte de disponer de una cuidada carta de vinos, la mayoría proveniente de Chile, de Viña Vik, la casa matriz.

Artículos Relacionados