A mediados de enero de 2018 se llevó a cabo el Salón Internacional del Automóvil de América del Norte (NAIAS). Para ello se exhibió en el Cobo Hall –la sala de exposiciones del salón de Detroit– un gigantesco cubo de color ámbar hecho con 44,4 toneladas de resina sintética que mostraba en su interior un Clase G del primer año de producción: 1979. El bloque, de 5,5 metros de largo, 2,55 de ancho y 3,1 de alto, demandó para su creación el trabajo de 90 días, creciendo en el orden de tres centímetros cúbicos en altura cada día.

La instalación denominada Stronger than time (más fuerte que el tiempo) simboliza la atemporalidad de la leyenda off road y hace referencia al fenómeno natural de los insectos conservados en ámbar. Al igual que su material genético, el ADN de la primera Clase G se ha conservado y se transmite de generación en generación.

Estos genes también están en los modelos más nuevos: un diseño icónico, superioridad indestructible fuera de los caminos y comodidad de conducción excepcional en la carretera. El ADN de la Clase G también incluye las muchas historias de superlativos e hitos que las personas han experimentado con la leyenda del off road.

En el evento estuvieron presentes el CEO de la compañía, Dieter Zetsche, y el actor y político Arnold Schwarzenegger. La elección de esta celebridad no fue casual. Por empezar, tanto la Clase G como Schwarzenegger son oriundos de Austria: la legendaria 4×4 se produce para todo el mundo en la planta de Magna Steyr.

Luego de su presentación en Detroit, el cubo de ámbar sigue viajando por el mundo para conmemorar, en otros mercados, el lanzamiento de la nueva generación de este emblemático vehículo.

El escenario de Detroit fue testigo también del anuncio de la marca en cuanto a sus resultados de ventas: el CEO de Daimler reveló que se obtuvieron los mejores números de la historia de Mercedes-Benz a nivel global, manteniendo las marcas premium y un récord de ventas sostenido en siete años.

 

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