Restaurante Fasano

A seis quilómetros de La Barra se encuentra el Hotel Fasano. Al ir avanzando en subida por el camino que nace en la ruta se aprecia una serie de construcciones contemporáneas, insertadas armónicamente en el paisaje agreste, con una increíble vista panorámica. Un hotel que ya cuenta con varios años de inaugurado. Recordemos que la marca Fasano llegó a Uruguay en 2010. Por entonces conquistó con su estilo esta vieja estancia de 480 hectáreas sobre el Cerro Egusquiza que había pertenecido a Martin Braun. Cuando Rogerio Fasano la conoció quedó fascinado: “uno de los sitios más lindos que he visto en mi vida”, dijo. Y decidió encargarle al multipremiado arquitecto Isay Weinfeld la construcción del restaurante y 20 bungalows ubicados en los mejores puntos del territorio, con vista hacia el poniente, con amplias terrazas y todas las amenidades y recursos tecnológicos para asegurar la mayor comodidad y privacidad.

Desde hace tres años el Hotel Fasano cuenta con una nueva área, Locanda Fasano, diseñada por la arquitecta brasileña Carolina Proto, residente en Punta del Este, que incorporó diez suites en el punto más alto de la propiedad, además de solárium, piscina y una bellísima galería flotante en vidrio que conecta con el ya establecido restaurante.

Para ir a cenar conviene llegar antes de la puesta del sol para disfrutar de un trago en el Bar Locanda junto a la piscina y poder apreciar el esplendor natural del entorno y de la arquitectura de esta parte del complejo. La vista del atardecer en ese punto es inigualable, con un paisaje extendido donde se aprecian la flora nativa, los campos de golf, más áreas verdes de bosque y el contorno de los edificios de Punta del Este sobre el firmamento.

Un amplio living vidriado con una muy bien nutrida biblioteca es otro de los espacios que se puede habitar con laxitud. La decoración del hotel posee una equilibrada mezcla de elementos rústicos, con toques de época y otros depurados, modernos. Se aprecian las líneas geométricas, tanto dentro como fuera de los recintos. Geometría que se ve suavizada por la irrupción de la naturaleza y por los elementos antiguos, cálidos, que adornan los ambientes inspirados en los estilos brasileños de los años 50.

La madera es una gran protagonista, tanto fuera como dentro de las construcciones. Vidrio, madera y piedra están dispuestos en forma muy equilibrada.

Para llegar al restaurante hay que atravesar la galería transparente con uno de sus lados repisado con grandes ánforas de colores transparentes. Desde allí se ve de un lado, la piscina asimétrica y curveada rodeada de piedras; del otro, la vista del cerro hacia el este, entre las ánforas.

Y llegamos entonces al restaurante. En Brasil, Fasano es sinónimo de tradición gastronómica. Es que ya son más de cien años desde que arribó el primer integrante de esta familia gourmet a San Pablo. Vittorio Fasano llegó de Milán en 1902 e instaló Brasserie Paulista, en la plaza Antonio Prado, en pleno casco histórico de la ciudad. Luego vendría la pastelería Fasano, uno de los lugares más elegantes y concurridos por la alta sociedad a la hora de tomar el té. Por los años 60 se abrió el Fasano Show House que fue visitado por míticas figuras internacionales como Nat King Cole, Marlene Dietrich, el Duque de Windsor, Eisenhower, entre tantos más. A lo largo de los años la firma se fue expandiendo más y más hasta incursionar en el negocio hotelero.

 

Desde sus comienzos el sello gastronómico Fasano se asoció a la comida típica italiana. Los platos más renombrados en este Fasano incluyen el clásico carpaccio, el antipasto de mar, los ñoquis de papa con ragout de cordero, los spaguettis alla chitarra, el stracotto di agnello y la degustación de milhojas. Otras opciones incluyen el ravioli di vitello, el rissotto con ragú de chorizo, los ñoquis de gorgonzola y la parrilla de mariscos. Las hierbas son de la propia huerta y los quesos, italianos: parmesano, gran reggiano, gorgonzola, buffalo y burrata.

Probamos el pulpo, que se hace grillado y pelado: muy tierno y sabroso. El carpaccio con aceitunas negras y piñones, otra delicadeza para el paladar. El cordero, elaborado al horno durante cinco horas, presentaba una textura tierna y un suave sabor, acompañado por un voluptuoso puré. El risotto de camarones y vieras al limón, una combinación interesante, aunque es importante aclararle al chef si se prefiere muy o poco ácido. El tiramisú viene presentado en forma individuala diferencia de cómo se elabora en general este postre tan típico de Italia. En todo momento, una atención muy cuidada, especialmente el sommelier quien sugirió los maridajes con explicaciones muy precisas. El vino de la casa es elaborado especialmente por Familia Deicas. La vista nocturna desde el restaurante es bien distinta a la del día, con sus luces diseminadas en distintos puntos del territorio.

Alojarse en este hotel es apreciar una combinación exquisita de excelente atención, encantadoras instalaciones y entorno natural. Desde la terraza de la habitación es posible disfrutar de las variadas aves que sobrevuelan muy cerca, de animales autóctonos que aparecen con naturalidad y arrojo, como ser zorros caminando entre las suites como si fueran animales domésticos. O los lagartos muy mansos que se disputan el terreno con los pájaros a metros de los huéspedes.

Aparte del despejado spa con vista al valle y la gran piscina con piedras y cascada, se puede recorrer el vasto territorio a pie, en bicicleta o en carrito de golf por los distintos caminos. Los puntos de interés incluyen el centro ecuestre (donde los húespedes pueden alojar a sus caballos), la playa sobre el arroyo Maldonado, las canchas de golf, diseñadas por el legendario Arnold Palmer. Hay a disposición también un club de niños.

El proyecto Fasano incluye asimismo el desarrollo inmobiliario Las Piedras que cuenta con 38 villas y 30 chacras diseñadas por el arquitecto Weinfeld, que comparten los servicios del hotel. Todas las construcciones están totalmente integradas con sus alrededores, una verdadera inserción contemporánea dentro del paisaje natural.

 

Restaurante Fasano: Abierto de jueves a sábado de 20 a 00 horas.
Cno. Cerro Egusquiza y Paso del Barranco, La Barra.

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