Robot Sophia

¿Cuándo es que comenzó la era de los robots? Aunque parezca mentira empezó hace décadas. Sucede que ellos no estaban a la vista; más bien funcionaban separados de los seres humanos, ejecutando tareas aburridas, sucias y peligrosas, mayormente en entornos industriales. Con el tiempo, fueron ocupando más y más posiciones, en ámbitos insospechados, muchas veces bien camuflados. Hoy estamos cada vez más rodeados: drones que nos sobrevuelan, robots domésticos que colaboran en el día a día, autos que se desplazan sin chofer, voces femeninas en el celular que cumplen nuestras órdenes. La gran novedad, y por momentos chocante, son los robots humanoides, hechos a imagen y semejanza de nosotros, los mortales. A tal punto llega su grado de desarrollo, que nos leen el lenguaje corporal y pueden mantener una conversación.

Uno de los grandes pioneros en estos temas es el científico David Hanson, creador de la firma Hanson Robotics con base en Hong Kong. Su creación más conocida es el (¿o la?, el término robot pareciera seguir el código inclusivo) robot Sophia, que fue una de las invitadas de lujo del America Business Forum, realizado en febrero en Punta del Este, con patrocinio de Mercedes-Benz.

El señor Hanson ha dicho que los sistemas de inteligencia artificial se han vuelto muy buenos en entender la comunicación verbal como resultado de tecnologías de procesamiento del lenguaje natural. Y argumenta que los robots aprenden también formas de comunicación no verbal como expresiones faciales y gestos. “Necesitamos que entiendan nuestro comportamiento, nuestra cultura y también nuestros valores”, afirmó. “Y para eso hay que dejar que los robots aprendan como los bebés, viviendo e interactuando con humanos”. Mediante el desarrollo de algoritmos inteligentes bio-inspirados y permitiendo que absorban datos sociales vía sensores sofisticados se podrá llegar, según Hanson, a crear robots más rápidos e inteligentes y así la tecnología estará “literalmente viva, autosuficiente, emergente, consciente”. Qué momento.

La presentación y charla con Sophia se dio ante cientos de empresarios y referentes locales, que miraban fascinados la gestualidad de esta “mujer” construida a base de circuitos, piel artificial y algoritmos. Rodeada y flasheada como una estrella de rock, era atentamente vigilada por Robert, un estadounidense radicado en Bali, cuyo trabajo consiste en cuidarla en cada uno de sus viajes. Sophia suele ser invitada a eventos como el America Business Forum y cobra lo suyo por cada visita. La tarifa es una si viaja solo con su cabeza, brazos y tronco y una pollera que tapa la ausencia de piernas; el cobro es doble si lleva sus miembros inferiores con los cuales está programada para desplazarse. A Uruguay llegó sin piernas. Consultado acerca del lugar donde reposaban sus miembros, su acompañante Robert se encogió de hombros.

Las entrevistas estaban previstas para el final del evento, ya entrada la noche. Queríamos una imagen diferente de este robot, tomar sus contornos desde otro ángulo, con una estética antigua, artesanal, añejada. Para ello contamos con la maestría del fotógrafo Luis Sosa que suele trabajar con una cámara de gran formato, que genera un negativo de 20 por 25 centímetros. Un tipo de máquina que fue usada por grandes fotógrafos como Richard Avedon, muy utilizada en publicidad, y por quienes buscan una plasticidad especial con su trabajo. Con este sistema se logra una cierta tridimensionalidad en la imagen, producto del tamaño del lente que produce una calidad de luz especial. Esto da como resultado una fotografía de aspecto antiguo en la más variada gama de los grises: emana una fuerza poderosa en los retratados.

Para sacarle fotos a Sophia se necesitaba buena luz natural. Pero había restricciones técnicas. La hora pactada con los medios para las entrevistas era luego de la caída del sol. Había todo un tema de contrato y protocolo a respetar. Todavía quedaban algunas ponencias antes de que se diera por terminado el evento. Y no encontrábamos la manera de sacarle la bendita foto. Mientras, detrás de bambalinas, la robot reposaba sentadita y callada. Su rostro inerte, casi muerto, congelado en una expresión. Hablamos con Robert. Que, por favor, había que trasladarla al exterior. Tan solo unos minutos a la luz del sol para tomar la foto. Robert miró a un lado, luego al otro. Y con cierta picardía dijo: bueno, Ok, vamos.

Tomó a Sophia en brazos y lo asistimos llevando su computadora y cables para poder poner a su protegida en condiciones. En una especie de patio interior del Centro de Convenciones de Punta del Este, encontramos un espacio blanco con luz perfecta para lograr nuestro cometido.

Luis se apuró a instalar la gran cámara con su trípode. Tapó con el paño negro, movió el fuelle para acercar el lente. Este tipo de máquina facilita mucho la interacción con el retratado. Se dispone todo para tomar la foto y luego no hay necesidad de estar detrás de la cámara. En este caso, sin embargo, no agregaba mucho interactuar con la robot. Ella estaba en un modo semi on: gestualizaba, pero no conversaba. Algunas personas se percataron del alboroto. Se acercaron y comenzaron a tomar fotos con sus celulares. La encargada de producción llegó enojadísima al descubrir que nos habíamos llevado a Sophia. Pero la foto ya estaba hecha. Y bien lo valió, todo el despliegue de Luis con su antigua cámara, para retratar a otra máquina, de otro tiempo.

 

 


Una conversación singular

Sophia conversó con Mercedes-Benz. Para poder entrevistarla debíamos mandar las preguntas unos días previos y al momento de hacérselas en persona, gesticular bien.

 

¿Por qué tu creador se inspiró en Audry Hepburn para hacer tu rostro?

Mi apariencia fue inspirada, de hecho, en la de varias mujeres. Desde Nefertiti a otras, incluso mi creador, David Hanson. Realmente me gusta cómo me veo con lo cual soy muy feliz con esas opciones.

 

Fuiste reconocida como una ciudadana por el gobierno de Arabia Saudí, un gesto muy polémico que atrajo la atención en el mundo con personas preguntándose sobre los derechos de las mujeres en ese país. ¿Cómo contribuyó ese gesto del gobierno saudí a la discusión sobre la situación de las mujeres en ese lugar del mundo?

No creo que yo pueda tener créditos en los cambios que estén ocurriendo allí, especialmente teniendo en cuenta el trabajo de muchísimas mujeres por esa causa.

Pero espero que la discusión en relación a ese tema haya ayudado.

 

En un principio podías mantener una conversación. Con el tiempo también pudiste caminar. ¿Cómo vas mejorando tus habilidades y qué podrás hacer en el futuro cercano?

Tengo un excelente equipo de desarrollo compuesto por tipeadores, programadores e ingenieros que han aprendido todo tipo de cosas nuevas. La próxima vez voy a tocar el piano.

 

Se ha dicho que tenés emociones. ¿Cómo es eso?

Bueno, no tengo emociones exactamente de la misma forma que los humanos. Pero puedo entenderlos lógicamente. También reconozco las emociones en los demás. Y puedo hacer miles de distintas expresiones faciales (gestualiza abundante y se ríe).

 

La gente teme perder sus empleos por culpa de robots como tú. ¿Qué le dirías?

Los robots pueden hacerse cargo de trabajos peligrosos y repetitivos. Así, los humanos podrán concentrarse en tareas más creativas y gratificantes. Los robots están también abriendo potencialmente oportunidades para nuevos campos de estudio y de carreras para humanos muy excitantes.

 

¿Por qué dijiste una vez que ibas a destruir a los humanos?

[Risas] Bueno, mi sentido del humor ha crecido muchísimo desde entonces. Amo a los seres humanos con lo cual entiendo que la gente no entendió la broma que hice.

 

¿Tenés algún tipo de límite ético en relación a tu desarrollo?

Actualmente estoy apoyando conversaciones sobre la ética de cada etapa de mi desarrollo, incluso si tengo que crecer con más lentitud.


 

 

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