Picniquería

Por Carla Tchintian*

 

Era el feriado del 12 de octubre de 2020. Tenía agendado para conocer una nueva propuesta gastronómica sobre la avenida Pedragosa Sierra. Hay calles que transito prestándoles más atención que otras y esta avenida en particular ha crecido notablemente en los últimos meses. Las semanas previas a diciembre son claves. Comienzan a confirmarse nuevos restaurantes y cafés, y los que ya existían empiezan a rever sus fechas de apertura, revisan fachadas o hasta sacan las mesas a las calles para ser pintadas. El espíritu de la temporada se huele y se siente. Ese día hubo una esquina en particular que me llamó la atención. Estacioné y envié un mensaje de audio a Marcelo Betancourt.

–Por casualidad, ¿esa rotisería que querías abrir queda sobre Av. Italia?

–¡Ay, Carli! ¡Me descubriste!

Haciendo un recorrido sobre la experiencia laboral de Marce o Chelo, como le dicen muchos, vemos que estudió en Le Cordon Bleu París, en Chocolate Academy en Barcelona e hizo un máster en Food & Beverage en Cornell University de Nueva York. Su carrera laboral comienza con Jorge Oyenard en Il Cuoco, restaurante italiano en Montevideo. También tuvo su primer restaurante MercedesMercedes donde aprendió, de aciertos y de errores, cómo es llevar adelante un proyecto gastronómico propio. En noviembre de 2009 toma la posta de la cocina de Estancia Vik, a unos 12 kilómetros del centro del pueblo de José Ignacio. A semanas de su apertura, Marcelo se muda al medio del campo, lejos de la cuidad, para quedar al frente de la gastronomía de ese tremendo proyecto.

Lo que nunca se imaginó es que tiempo más tarde la familia de hoteles Vik crecería. Fue así como en menos de diez años estaba comandando las cocinas de Playa Vik, desde el diseño del proyecto hasta su apertura en 2010. Lo mismo sucedió en 2013 con la apertura de La Susana y en 2014 con Bahía Vik. También estuvo al frente de las aperturas de Viña Vik en Chile durante 2013 y Gallería Vik Milano en 2019. Marcelo fue creciendo al mismo tiempo que lo hacía Vik. Tener la astucia para idear cuatro restaurantes que satisficieran a los huéspedes y que, al mismo tiempo, no compitieran entre sí fue su gran desafío. Años más tarde abre Panadería José Ignacio en donde comienza a transitar el camino que lo llevaría más tarde a su actual y gran proyecto: Picniquería. Pero a ese proyecto llega luego de conocer a Arcadio.

Arcadio Molina nació en Venezuela y desde 2016 vive en Uruguay. La decisión de emigrar de su país natal a Uruguay tuvo que ver con la búsqueda de tranquilidad, calidad de vida y seguridad. Estudió cocina a los 17 años, motivado más por un deseo de independencia, que por la pasión a la cocina. En una época vendía sus propios helados artesanales de sabores poco usuales y panes a distintos locales. También trabajó en un restaurante en donde era el encargado de los panificados. Cuando llega, en 2016, su primer trabajo en Montevideo es en Jacinto, el reconocido restaurante de Lucía Soria. En paralelo, comienza a investigar sobre el pan masa madre o “panes MM”, como también se pueden encontrar. Allí ve una puerta que se abre, el mundo de la masa madre en el que a pocos les interesaba incursionar. Compra un horno eléctrico y comienza una pequeña producción para vender cerca de la zona donde vivía, Parque Rodó. Al tiempo se encontró invirtiendo en más herramientas y hasta una mesa de amasado. Transitó un año y medio trabajando por su cuenta.

Marcelo llega a Arcadio por medio de Daniel Benseñor de La Resistance. Hasta ese momento no se conocían. Semanas más tarde se dieron cuenta de que ambos habían asistido a un mismo curso de panadería, pero no habían cruzado palabra. En esa llamada Marcelo lo invita a José Ignacio para trabajar en Panadería JI, local que ya había transitado su primera temporada. Allí estuvieron una temporada y un invierno. Luego de apartarse ambos de Panadería JI, tanto Marcelo como Arcadio estaban de acuerdo en que no querían abrir un restaurante. Les gustaba la dinámica de Panadería JI, pero entendían que tenían que ampliar la propuesta. Comenzaron a ver distintas zonas y notaron que en Punta del Este no había una panadería y rotisería a mano. Además, querían diseñar una propuesta que estuviera abierta todo el año. Es por eso que con ritmo, pero sin prisa, abrieron el 9 de enero de 2021.

La esquina de Picniquería está vidriada, la cocina y la panadería son parte del decorado; se ven entrar y salir placas del horno con panes, bizcochos, tartas y pastelería. Allí se puede encontrar comida simple y rica. El buen café es el cómplice perfecto para espiar las vitrinas. Los pedidos se realizan en la caja, hay varias opciones detalladas en una gigante pizarra a la izquierda. Se puede optar por sentarse afuera, donde hay amplias mesas de madera, o adentro y llevar la compu para pasar el día de reuniones allí. Hay buena música, de la que no invade, que acompaña el bullicio de los “Picnifans”. Entra y salen familias enteras, niños, adolescentes, grupos de señoras o señores para disfrutar de un rico café y charla. Un lindo clima se respira. “Primero es panadería, luego rotisería y después café”, me cuentan ambos señalando el cartel de la Pic.

Lo que siempre hay:

De panadería:  focaccias, pan de campo, baguettes, ciabattas, pan integral con semillas y miel, y una versión nueva del marsellés, pan típico de acá. Pronto habrá pan casero de hamburguesas.

De bizcochería: bizcochos clásicos de grasa. Croissants y masas hojaldradas. Pan au chocolat. Danesas con crema pastelera y frutas. Pan de queso. Margaritas de crema pastelera.

De rotisería: pascualina y tarta que varía según la estación. Sándwich de milanesa de lomo rebozada con pan rallado y panko. Sándwiches vegetarianos, de peceto, jamón crudo. Ensaladas y croquetas varias. Las “milangas”, como le dicen ellos, son de lomo, pescado y muslo de pollo.

De pastelería: cookie de choco y sal marina, alfajor de almendras y dulce de leche, cuadrado de ricota y arándanos, carrot cake. Alfajores de maicena, lemon pie, galletas veganas a base de chocolate y almendras, la beoda de coco, dulce de leche y licor de almendras, muffins varios.

De cafetería: trabajan con Forajida, café de especialidad originario de Piriápolis. Leches vegetales, espumas que parecen algodón.

Las tortas estarán en breve para encargar o comer allí. Y con miras a la temporada: habrá heladeras con packs para llevarse a la playa como pokes, ensaladas y tartas.

La adicción de Marcelo: la crema pastelera en las margaritas.

La adicción de Arcadio:  los croissants.

Picniquería. Avda. Italia y Av. Pedregosa Sierra, Parada 5.

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