Por Mara Voituret

 

Con solo 10 años logró su primer campeonato de karts. Con doce años había tenido que dejar su hogar en Londres para mudarse con su padre a Stevenage, Inglaterra. Fueron años de incertidumbre, de sacrificios económicos de la familia para apoyar los sueños de un aspirante a piloto. Se dice que su padre era un inmigrante caribeño que trabajó hasta trece horas al día y llegó a hipotecar su casa para costear la aventura. Actualmente, es el piloto con más victorias en Fórmula 1: más de 90 grandes premios. Hoy día está provocando una revolución nunca vista en este ámbito, enarbolando la bandera de causas sociales, raciales y medioambientales. Ama la música y los perros. Diseña indumentaria masculina junto a afamadas marcas como Tommy Hilfiger. Es Lewis Hamilton, piloto siete veces campeón del mundo, estrella de Mercedes Benz.

Polémico, apasionado, audaz, no duda en ir contra la FIA (Federación Internacional del Automóvil) para cambiar las reglas de juego. “En 2022 los coches y motores serán más pesados, consumirán más energía” critica Hamilton, cuando se supone que la industria va en dirección contraria hacia la sustentabilidad. A su vez, la FIA se muestra inflexible alegando que toma esta decisión precisamente para salvaguardar la integridad de los pilotos, como medida adicional de seguridad.

En 1999, con apenas 14 años, el británico integraba la prestigiosa marca McLaren en divisiones juveniles. La victoria en Renault 2.0 fue el inicio del despegue. Después llegó la Euroseries y GP2. En 2007 pudo ser campeón en Fórmula 1, pero las pretensiones del novato desataron envidias y tensiones en la interna de la escudería de McLaren. El chico, que durante los veranos lavaba autos para correr karts, amenazaba con destronar a unas cuantas figuras. Lewis era demasiado ingenuo para dimensionar el impacto de su osadía. El mulato había rebasado la velocidad permitida; muchos esperaban que allanara el camino de los cracks, al final quitara el pie del acelerador y se conformara con un papel de reparto. Pero Lewis no escarmentó y en 2008, en Brasil, dio el batacazo y se proclamó el campeón más joven del mundo, con cinco carreras ganadas.

A partir de 2013 se convirtió en piloto de Mercedes Benz, la escudería más laureada de la historia. Campeón en 2014, 2015, 2017, 2018, 2019 y 2020, igualando los siete títulos del querido Michael Schumacher, y subcampeón en 2016. Paralelamente a sus triunfos, expresa sus inquietudes más humanistas. En sus redes sociales Hamilton muestra su congoja e indignación por el asesinato de George Floyd a más de un año de su muerte y los abusos policiales a la población negra. Cuestiona el silencio de la Fórmula 1 y el rol de la élite del deporte frente a los desastres sociales. “Mi pregunta es, ¿qué sigue? Persisten las desigualdades dentro de nuestro deporte y dentro del mundo. El cambio todavía es necesario. Debemos seguir presionando para hacernos responsables nosotros mismos y los demás. Tenemos que seguir luchando por la igualdad para todos a fin de ver un cambio verdadero y duradero en nuestro mundo. Mientras tenga aire en mis pulmones, seguiré luchando por el cambio en todo lo que haga. Trabajaré para crear caminos y oportunidades para los niños de color”, afirmó.

Le gustaría ser padre y construir una familia, pero estar en lo más alto del automovilismo exige una gran dedicación: física, mental y espiritual. También porque se visualiza como un padre presente. Hoy no está en sus planes embarcarse en una relación sentimental, aunque muchas chicas se sienten cautivadas por su carisma y personalidad. Se siente realizado con sus dos pequeños sobrinos por quienes tiene un amor especial y profundo, y en este tiempo de pandemia ha podido compartir tiempo con ellos.

 

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